- Déjame, que ahoda les voy a contad mi trizte histodia de amod no coddespondido – Ginny toma aire y suspira lastimeramente – Nezezito sacad todo do que ziento… zi zigo azí deventadá mi codazón.
...
En la pijamada de la Sociedad Secreta, el alcohol convertido en bombones ha provocado consecuencias de diverso tipo. Ya hemos visto como una pequeña Luna se ha sincerado sobre su relación con Theo, pero ahora lo que se viene es digno de novela rosa. Nada menos que la pelirroja del clan Weasley ha tomado la palabra, para darles a conocer a todas cuan grande es su amor por el Niño que vivió. Hermione se había sentado junto a ella, preocupada por el estado etílico en que se encontraba Ginny, quien estaba aferrada cual náufrago a una caja recién abierta de la chocolatosa perdición.
- ¡Pansy para que le diste más bombones, la pobre no va a resistir tanto alcohol! - sermoneó la castaña a la Slytherin, puesto que ella misma había advertido cuantas cajas era posible consumir sin consecuencias.
- No fui yo... ¡Luna, pero si eres una malvada! - gritó al darse cuenta que quien tenía el envoltorio en la mano, era justamente la rubia, que inútilmente trató de lanzar la evidencia detrás del sillón, siendo sorprendida por su amiga.
- Es que creo conveniente que se desahogue y que mejor con un poco de "ayuda", a veces el alcohol es más poderoso que el mejor veritaserum. Quizás si habla todo lo que la abruma dejará de sufrir, se le nota en los ojos que ha contenido sus emociones. Hemos hablado del tema "Míster Snitch" demasiadas veces, pero de manera superficial. Quizás esta noche es la indicada para que todo salga a la luz, ¿no crees?
- Sí, pero tendremos que aguantar que hable como si tuviera la lengua de trapo. Su amor por Míster Snitch en ese lenguaje, que aburrido... aunque... creo que tengo la solución - sacó su varita y, con pequeño un movimiento, chispas convertidas en burbujas salieron de la boca de Ginny - listo, soy una genio. Este hechizo de mi abuela para sacarle información a mi abuelo cuando se pasaba de copas, será efectivo en este momento. La borrachera no se la quita ni el mismísimo Merlín, pero por lo menos hablará decente.
Enderezándose en su asiento, en la medida que la borrachera se lo permitía, la pelirroja miraba a sus amigas con la tristeza a flor de piel. Parecía que el huracán de Gryffindor había desaparecido para dejar paso a una joven enamorada en busca de consejo para conseguir a su amado. Quien diría que unos cuantos chocolates podían desencadenar este tipo de situaciones y eso que este cuarteto es experto en el arte de la chocolatería.
- No seas mala Pansy, que de verdad me duele el corazón. Si supieran todo lo que me pasa con el dichoso personaje. Una cosa es que les cuente que me guste y las tácticas para que se fije en mi. Otra muy diferente es sincerarme y decir todo lo que siento por él, todo lo que he callado por distintos motivos - en medio de suspiros y aún aferrada a su caja de bombones, estaba lista - todo comienza desde pequeña...
- No me vengas con que dirás que viste una foto de Potter en la cuna de la maternidad y desde ahí estás enamorada, porque te asesino - dijo Pansy, entre bostezos fingidos y rodadas de ojos - Y no cuentes nuevamente lo de la cámara de los secretos, que tenemos tanta información como para novela rosa de aventuras... eso sí, que tendríamos que colocar un poco de erotismo al asunto y eso sería inventar... aunque imaginación también nos sobra y...
- Cállate de una vez, que sé cuantas cosas les he contado, idiota no soy... enamorada a morir, pero no idiota - dijo en voz alta, pareciendo que volvía a la normalidad, pero esta vez con todo el corazón en vitrina - hay cosas que se van acumulando en el tiempo, quizás para que no duela, pero... creo que he dejado pasar demasiado tiempo...
- Habla entonces, me estás preocupando - Hermione la miraba desde su sillón. Nunca antes la había visto así, tan vulnerable... tan sentimental. Siempre parecía tener una gran cantidad de energía que dejaba atónito a todo el colegio, sumado a ese carácter heredado de su madre que la posicionaba como una mujer de armas tomar y de temer.
- Si supieran todo lo que me pasa con el dichoso personaje. Hasta el momento he pasado por la niña ilusa enamorada desde que tenía memoria del “niño que vivió”, pero no tienen ni remota idea lo que sucede conmigo – respondió la aludida fuerte y claro, ante la atónita mirada de Luna y Hermione que nunca en su vida habían visto el poder de ese tipo de hechizos, como el de la abuela de Pansy.
- Ginny, entonces habla de una vez… antes que nuestra amiga la serpiente se impaciente – la reprendía Hermione, que había dejado su preciado libro sobre una mesa junto a ella, para acariciar el cabello de su amiga. Estaba tan absorta en atenderla, que no se percató que las peludas orejas de su pijama lucían caídas, como si hubieran perdido la fuerza para sostenerse – si quieres que te escuchemos, entonces es mejor directa y no des tantos rodeos como…
- Anda pelirroja, anímate – Luna se había sentado a los pies de Ginny – que el estar entre amigas y con un poco de ayuda de parte de nuestros amigos “los bombones mágicos” sean los estímulos necesarios para que alivies ese inquieto corazón.
Ginny miraba a sus amigas, aunque difusas y dobles, que se habían acercado para hacer más íntima la conversación. Hasta Pansy, quien había movido su sillón frente a ella. Todas estaban dispuestas a oírla. Se dice que los verdaderos amigos son aquellos con quienes puedes pensar en voz alta y este era el día para la menor de los Weasley de comprobarlo.
- Siempre he hablado sobre cuanto me gusta Harry, eso ya lo saben y siempre han emitido diferentes comentarios al respecto – la pelirroja respira profundo, al lado de una Hermione que la mima como a una niña pequeña – la verdad es que me cansé de ser la que siempre está cuidándolo desde las sombras, aquella que está alerta de cada cosa que le pasa, pero jamás dándole a conocer esta labor que me he impuesto. Luego de mi rescate desde la cámara de los secretos me había mantenido en esa especie de burbuja en que había vivido antes de Hogwarts, alimentada por las historias en que ponían a Harry como “el niño que vivió” y su dramática escapada de la muerte. Pero fue con el tiempo que la niña hiperventilada de amor se fue transformando en otra muy distinta. Al pasar tiempo con él me di cuenta de muchas cosas, como que no es perfecto y espero que jamás lo sea. Tiene tantas cosas buenas como malas que ¡por Merlín! descolocarían a muchas de las babosas que lo miran al pasar, y que aún babean junto a sus revistas donde cuentan sus historias de forma tan exageradamente heroica. Aunque también enamorarían fulminantemente a otras, las que vieran más… como yo.
- Oh Ginny, tú… - Hermione no alcanzó a terminar la frase, porque una rubia la dejaría con las palabras en la boca.
- Te enamoraste del Harry real, ¿cierto? – Luna la miraba con los ojos brillantes, enternecida ante las palabras de su amiga – del "paquete completo", pero ¿qué de eso te hace sufrir?
- Es gracioso, pero cierto, quiero a ese idiota con todo lo que contiene. Míster Snitch, como lo llama Pansy, es todo un mundo por conocer. Aunque sea un héroe, un personaje destacado en el mundo mágico... ¡ay, si tiene tantos defectos! es un irresponsable en clases y vive bajos los gritos de Hermione para hacer el más mínimo de los deberes y ni decir la cantidad de veces que ha intentado copiarle alguno de sus trabajos. Con Ron, si no están enfrascados en partidas de ajedrez mágico, hablan de los resultados del Quidditch. Cuando lo veo así es como ¿que tiene de especial? pues claro que algo tiene y es eso lo que me dejó prendada hasta la más mínima fibra de mi ser. Es la pasión con la que enfrenta los retos de la vida... como se toma su responsabilidad de cooperar por el bienestar del mundo mágico, el como protege a sus seres queridos. Lo que me duele es no poder ayudarlo como quisiera, de estar ahí cuando me necesite y no sólo ser la amiga de su hermano. No sabes como te envidio Hermione... tú eres aquella en quien confía... y en Ron también, pero en ti creo que encontró la confidente perfecta... ay... yo...
- ¿A mí, me envidias?- la aludida le dio un leve golpe en el brazo de la pelirroja - pero si ese tozudo casi a golpes habla de lo que le inquieta. No quiere molestarnos y si llega a comentar algo es que ya ha pensado que es correcto poder comunicarlo. Él es el responsable de que haya desarrollado habilidades de interrogatorio... un día de estos compraré un set adecuado para mis momentos con Harry ¡Y ahora tú vienes a decirme que me envidias por eso! ¡Menuda pareja harían par de idiotas! el tonto está enamorado de ti y se le nota, pero es tan lento... y tan confuso para expresar sus sentimientos. El heroísmo se le va al carajo cuando ve a una chica... especialmente una pelirroja que está ante mis ojos. Y por otro lado tú que también has enviado al carajo esa valentía y fuerza, que te ha hecho merecedora de nuestros aplausos... ahora eres una pobre víctima que sufre por amor... ¡Oh! ¿dije carajo? ¡alejen de mi esos chocolates!
- No son los chocolates, simplemente estás hablando desde lo profundo de tu alma - Pansy sonreía y tiraba de una de las orejas de la castaña, quien se defendía a manotazos - una muy ruda por cierto. Creo que de todas maneras tus ebrias palabras serán de utilidad para convencer a esta borrachita de que saque todo el talento heredado de su madre. Ese idiota de Potter merece un remezón... un pelirrojo remezón y que mejor que nuestra querida Ginny.
- Pero Harry no me permite hacer mucho. Si es cierto que yo le gusto, entonces va a estar inventando pretexto tras pretexto para evitar el contacto... ¡es tan imbeeciil!... si me dan ganas de ahorcarlo - Ginny lanzaba chispas por los ojos y empuñaba las manos como si realmente lo tuviera enfrente - no quiero sentarme a esperar a ver si me mira... ¡ahora que sé de las posibilidades a mi favor, este no se me arranca!
-¡Eso! ¡Ese es el espíritu de quien desea hacer algo por su vida! - aplaudía Luna, entusiasmada con la idea de recuperar a Ginny - Eso sí no te entusiasmes tanto que no quiero verte convertida en una psicópata. Suficiente tenemos con los malvados planes de nuestra querida Pansy, quien a veces roza lo maniaco.
- Calma mujer, no exageres, que esta pequeña ya sabe que hacer - Pansy sonríe malévola y le estira una pequeña botella, que tenía escondida en su sillón, a la pelirroja - ahora hija mía... bebamos por el éxito de la operación "el niño que se debe enamorar o morirá lentamente"
Antes de cualquier tipo de precaución, la botella estaba vacía y su portadora absolutamente sumergida en el mundo de nunca jamás. No se le dijo que un pequeño sorbo extra de alcohol, si considerábamos la cantidad que ya tenía en su sangre, la volvería nuevamente al lenguaje traposo que el hechizo había conseguido eliminar y para colmo de males, la dejaría con una resaca tres veces más poderosa. Es el castigo de Mrs Cuttebut, ante la combinación de sus alcohólicos chocolates con brebajes que no fuese de su propia autoría. Esa tierna viejecita de la caja era toda una malvada, quien lo diría.
- Haddyy... voy pod ti... vaz a ved maddito desgraaziado - abrazó a Hermione y la miró suplicante - ¿tú creez que alguna vez sedé zu novia? ¿ezcuchadé adguda fraze domántica del engendro eze? - no pudo evitar bostezar al hacer la pregunta. Gracias a Merlín el sueño estaba haciendo su trabajo en el cuerpo de la querida borrachita, quizás sería lo mejor antes que quisiera salir al encuentro de su galán y quizás que diablos haría en ese caso - zedía tan bonito zi me dijeda algo tiedno... ahum... tan bonito... ahum...
Hermione tomó el libro que había dejado y revisó las primeras hojas. Con un brazo rodeó a su amiga, que había sido llamada por Morfeo, mientras que con la otra sostenía el libro abierto. Suave y tiernamente leyó para ella:
- A la mujer que me enseñó que nunca es tarde para los sueños... que me entregó una lección de fuerza y perseverancia... que me despertó del letargo en que me había autoconfinado... quien tiene un futuro promisorio... lleno de proyectos y sueños que de una u otra forma se harán realidad... Te deseo un buen viaje... espero que seas muy feliz - Hermione sonrió, dejando el libro a un lado y abrazando dulcemente a la pelirroja durmiente. Ese libro la había capturado desde que leyó esas líneas en aquella librería de Hogsmeade, simplemente ese hombre destilaba amor por aquella mujer - mi querida Ginny algún día, espero que pronto, Harry te dirá...
Ni siquiera pudo terminar la frase porque Pansy dijo en voz alta:
- Estupideces escritas - temblaba y sus ojos eran una mezcla entre decepción y dolor, esquivando la mirada inquisidora de sus amigas - ese tipo simplemente escribió unas cuantas cosas para embaucar a sus potenciales lectoras. Un verdadero hombre se la juega por la mujer que lo ha hecho tan feliz y no la deja partir así como así, pretextando idioteces.
- ¿Y como sabes tanto tú? ¿Por qué ese tono de conocimiento superior? - Luna interrogaba duramente como si pudiera leer entre líneas - ¿es que tienes la autoridad para juzgar a alguien de esa forma?
- Con la autoridad que me confiere ser la mujer de la dedicatoria - dijo tomando de la mesa ratona una botella, llena de un líquido color ambarino y apurando un trago.
El silencio se apoderó de la sala... Hermione apenas si puede cerrar la boca y Luna la mira con desconcierto... ¿qué diablos pasó?
Continuará...




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