Aclaración:
1) Capítulo lleno de vocales, comas, puntos suspensivos, así que no se infaarteen… jaja.
2) "x" Pensamiento
1) Capítulo lleno de vocales, comas, puntos suspensivos, así que no se infaarteen… jaja.
2) "x" Pensamiento
Tres amigas miraban fijamente el fuego de la chimenea, en sus rostros se reflejaba preocupación y un dejo de rabia. Esta vez la castaña no se encontraba presente, pues debía atender a las últimas reuniones como asistenta en una investigación de la profesora Mc Gonagall. Estaban sentadas en la alfombra, muy juntas, como una forma de conversar de manera más íntima.
- No puedo creer que alguien pueda hablar gratuitamente de otra persona – musitó Luna, con la vista fija en el fuego – parece que no tuvieran vida.
- Son arpías mujer, arpías y sólo se merecen un buen escarmiento por comentar ese tipo de idioteces – comentaba una pelinegra que le daba palmadas a la alfombra, cada vez más fuerte – Ginny, ¿que dice Hermione al respecto?
- ¡Ya me cansé que dijera que no es nada y que no me preocupe! - Ginny suspiró hondo y se recostó de espaldas - toda la semana la he visto con los ojos hinchados, asiste a clases por los lugares menos transitados y se encierra en la biblioteca hasta que es hora de la cena, no entiendo por qué les hace caso. Que me diga lo que quiera, pero esto ya pasó de la raya y debemos hacer algo… ¡por Merlín! Si pudiera las tendría a todas esas brujas colgadas de la lengua, para que aprendan a no hablar demás.
Estaban acostumbradas a escuchar comentarios respecto a la fama de sabelotodos de Hermione, pero hace unas semanas un grupo de Ravenclaw había comenzado un rumor sobre su amiga. Según ellas, era una mujer que usaba palabras rimbombantes al hablar, que se hacía pasar por estudiante compulsiva para ganar el afecto de sus profesores (de quienes obtenía claves para los exámenes) y que pretendía escalar puestos a futuro utilizando su fama de sufrida heroína que acompaña a Harry Potter a proteger el mundo mágico.
No les extrañaba que fuera aurora y que para ello utilizara su fama de “mártir” de la lucha contra Voldemort. Y si la fama se le acabara, no deberían extrañarse los presentes de que se casara convenientemente con éste o algún prestigioso colega de la Academia, ya que se le hacía bien el juego sucio para conseguir lo que quería. Ahora habían sumado que ella poseía un pergamino mágico donde acusaba a compañeros de casa en actitudes “inapropiadas”.
Además de lenguas de víbora, estas Ravenclaw se habían convertido en verdaderas dictadoras del saber. Prácticamente eran un manual de la perfecta estudiante, corrigiendo a todo el mundo, excepto a los Slytherin a quienes simplemente miraban con desprecio cuando caminaban todas juntas. Y que hablar de sus comentarios sobre el vestuario del que pasara por delante, dedicando ácidos comentarios en voz alta, sin importar si las escuchaban, total… eran perfectas, no sólo inteligentes sino con un sentido de la perfección al máximo. ¿Quién les dio el titulo?... ellas mismas.
- Tenemos que hacer algo… - susurró Luna, al tiempo que revisaba su agenda mágica y cerraba los ojos concentrada.
- Harry me detuvo cuando traté de lanzarles un “mocomurciélago”, la vez que las escuché hablando de que Hermione tenía sólo inteligencia para abrocharse los zapatos – a la pelirroja rápidamente se le encendieron las mejillas porque, en su intento por encararlas, fue tomada rápidamente por la cintura y llevada fuera del castillo por el ojiverde de sus amores – pero esta vez va a ser diferente… ¡tenemos que hacer algo! – la exclamación hizo eco por toda la habitación, avivada por la emoción ante el recuerdo de sí misma convertida en koala, apenas Harry quiso depositarla en el suelo de su sala común. Fueron sus segundos de gloria pegada a su cuerpo, hasta que el sentido del ridículo la devolvió a la realidad.
- Puedo aplicar algo de magia antigua, un hechizo que las deje hablando estupideces por semanas serviría – manifestó una sonriente Slytherin – es muy difícil de deshacer, pero les juro que viendo dos minutos a esas idiotas diciendo incoherencias me daría por pagada.
- Creo que no necesitamos de esos recursos para hacer algo por Hermione – dijo una Luna calmadamente, sonriendo de medio lado, como nunca la había hecho antes – tenemos mejores recursos que volvernos una tropa de “cheerleaders” pro Granger.
- ¡Luna!... por Merlín… si no fuera porque te estoy viendo, creería que te aplicaron un Imperius… ¿Qué te sucede? - Pansy estaba asombrada ante una Luna que se mostraba segura de sus palabras y con un destello malicioso en los ojos que hacía presagiar algo más que un plan para atacarlas con “Zradles”.
- Está bien que me gusten las criaturas mágicas y que sueñe con encontrar nuevas especies, pero eso no significa que soy una perfecta idiota – Luna parecía rodeada por un aura que le daba poder, y que a su vez tranquilizaba a sus amigas – odio elevar la voz, soy bastante pacífica, pero esta vez han atacado a una persona muy especial para mí. Porque todas Ustedes son mis únicas amigas y las defenderé, cuando sea y como sea. Créanme que no estoy en Ravenclaw por una equivocación del sombrero seleccionador, porque podré ser un poco distraída y ensimismada, pero ¡van a conocerme esas arpías!
- Vaya… - fue lo único que pudo decir Ginny mientras permanecía concentrada en la Ravenclaw.
- Así que señoritas, tracemos una elegante pero implacable estrategia que deje por los suelos a esa “elite” de mala muerte… aunque primero deberé develar un secreto, me van a perdonar… necesitaba tener mi “metro cuadrado fuera de toda influencia”, vengan acérquense.
¿Qué habrá dicho Luna?
Apenas ellas se acercaron, la Ravenclaw aplicó un hechizo burbuja que no permitió siquiera que se filtrara el menor ruido. Podía verse a Luna hablando tranquilamente, mientras caras de asombro mantenían estáticas a Ginny y Pansy. Cuando parecía que les iba a dar un ataque cardíaco de la impresión, ante un movimiento de varita de la rubia, la burbuja desapareció.
- Me disculpan, pero nadie debe saber esto – la voz de Luna sonaba seria y su rostro parecía el de una mujer mucho mayor - así que por favor ni una palabra, no me obliguen a lanzarles un obliviate y …
- ¿Quién crees que somos, esas “perras” de tus compañeras?... ¡tarada!... – gritó Ginny mientras trataba de contener la risa que, en el esfuerzo por evitar que se escapara ya había vuelto su rostro, nuevamente, de un rojo encendido.
- No quiero que se filtre, es todo… y sigo insistiendo con el obliv… - Luna había tomado su varita y las apuntó…
En eso un soberbio almohadonazo, proveniente de la pelinegra, le llegó en plena cara. Luna las miró con los ojos llorosos, pareciendo volver a la normalidad, mientras que las risas de las demás inundaban la habitación.
- Ay, Luna, primero nos sales con semejante bomba y luego pareces una mortífaga con ese tipo de amenazas… tan al estilo Daddy Malfoy – Pansy secaba las lágrimas provocadas por la risa, mientras se acomodaba en su sillón habitual.
- Entonces tenemos un punto a favor, ¿pero que hacemos con Hermione? – Ginny, suspiró derrotada, mientras se acostaba en la alfombra – para mí es caso perdido, no se donde se le fue la autoestima, quizás está en las mazmorras bien oculta.
- Para eso queridas, usaremos nuestros talentos y haremos que esa mujer aprenda a hacerse respetar, para que nadie diga que puede o debe hacer – Luna revisó nuevamente su agenda mágica y mientras escribía agregó - ¿Ginny, sabes cual es la ruta que toma ahora Hermione para ir a clases?
- Claro que sé, me ha costado horrores perseguirla, parece que volara para que no la reprenda por andar así - la Gryffindor lucía afligida – es como si me hubieran cambiado a la valiente de mi amiga… por una señorita esponja emocional, ha absorbido hasta el último insulto y la ha dejado casi convertida en espectro.
- Si quieres yo aplico el método Parkinson y la resucito, dejándotela incluso lista para hacer volar al grupito indecente ese de un solo movimiento de varita – Pansy sonreía y recordaba cómo su madre la aleccionaba para que nadie la pisoteara.
- Siguiendo los pasos que les encomiende chicas, todo saldrá perfecto así que tomen nota – Luna había terminado de trazar un pequeño esquema y comenzaba a hablarles, agenda en mano.
Parecía que la clase había comenzado, porque incluso levantaban la mano para pedir la palabra, respondiéndoles la Ravenclaw tranquilamente. Fueron minutos que parecieron eternos mientras las plumas casi volaban sobre sus respectivas agendas. Cuando parecía todo dispuesto, Luna se levantó y les dijo:
- No hay tiempo que perder… ¡Vamos! – unos movimientos de varita recogieron dos cajas de ranas de chocolate y las empequeñecieron lo suficiente como para caber su bolso – En 48 horas, según mi plan, tendremos todo listo.
- Oye rubia enamorada, ¿por qué tu novio te regala tantas ranas de chocolate? – interrogaba Pansy, luego de eliminar vestigios de las otras dos cajas que ellas habían devorado – ¿es que acaso quiere volvernos diabéticas?
- No, simplemente como cree que el chocolate es alegría convertida en cacao – la rubia enrojecía y trataba disimular una sonrisa – me compra cajas para que nunca me falte.
- Ay señor, que suerte la tuya – Ginny la miraba con los ojos brillantes – ojalá Harry fuera así, a veces quisiera ser una Snitch, porque las trata con más atención que a mí.
- Primero, ese tonto no es tu novio, así que no te pongas babosa y… segundo, si quieres te regalo un traje dorado para que lo seduzcas – Pansy la agarraba por el brazo y la conducía al pasadizo, mientras que la pelirroja protestaba ante las burlas de su amiga.
………………………
Al Otro día… Un plan sobre ruedas… tres mujeres contra un grupo maléfico…
Las cuatro chicas se reunieron. Era el día que correspondía atender los deberes de la semana y prepararon todo como de costumbre. Hermione lucía demacrada, pero atendió las consultas de todas, a pesar de que por momentos su mente se escapaba hacia otro lado. Ginny y las demás ni siquiera mencionaron palabra del grupo maléfico y se dedicaron a revisar desde Pociones a Transformaciones, comentando entre risas que pronto podrían mostrar sendas calificaciones con semejante maestra.
En el momento en que iban saliendo por el pasadizo, Luna se las ingenió para pasarles unas notas a escondidas. Una sonrisa cómplice iluminó sus rostros, al tiempo que apresuraban el paso directo hacia sus habitaciones. Mañana nada podría salir mal…
………………………
Un perfecto nuevo día para la Sociedad Secreta…
Una pelinegra Slytherin caminaba a paso veloz antes de su primera clase, era demasiado temprano, pero quería aprovechar el tiempo para algo pendiente. Justo cuando se preguntaban donde estarían, apareció ante sus ojos el odiado grupo de Ravenclaws. Seis muchachas quienes se distinguían por lucir una cinta en la cabeza color azul brillante, amarrada en un nudo de rosa hacia el costado. Ninguna era una belleza, pero caminaban con una altivez que parecía que hasta Voldemort era una basura ante ellas.
- Vaya, yo pienso en basura y aparecen Ustedes – Pansy sonreía maliciosamente, al tiempo que las miraba fríamente - que bien, porque quería verlas a todas juntas. No pensaba en repetir el discurso seis veces, y eso que soy una muy buena oradora.
- ¿Vienes a reconocer que somos mejores que tú, Parkinson? – le espetó una de ellas al tiempo que ponía las manos en jarra.
- A eso no vine, querida, primero me paso a Gryffindor – la pelinegra arreglaba su cabello con las manos, mientras que su mirada echaba chispas de odio hacia las presentes – he venido a advertirles algo.
- ¿Se podría saber qué? – agregó otra, mientras todas se acomodaban cual ejército espartano, muy juntas y esperando el ataque.
- Creo que es mi deber anunciarles que la única con licencia de arpía profesional, soy yo – la Slytherin se cruzó de brazos y las miraba a cada una, mientras hablaba. Su voz parecía sacada de la mejor película de terror psicológico de la historia, dejando al grupo paralizado y cambiando a una posición defensiva – No soporto a quienes creen saber que son mejores de otras y ni siquiera tienen un apellido decente. Con garbo se nace y la clase no se compra con calificaciones, así que vayan quitándose esa etiqueta de señoritas divas del conocimiento y del saber vivir. Con suerte aguanto a la odiosa de Granger, y eso porque es una simple e inofensiva sabelotodos, pero Ustedes la odian increíblemente, por la clase de rumores que han esparcido en su contra. Aunque algunos pueden resultar creíbles… uff… les falta tanto, pobrecillas, dan pena… uy… suena feo, pero es verdad… dan pena. Con suerte aprendieron a vestirse viendo las mediocres colecciones de modas de corazón de bruja o copiando modelos en tiendas de dudosa calidad. El día que puedan costearse un traje de “Brujo Dior”, diseñado exclusivamente para Ustedes, ahí creo que podríamos comenzar ha hablar de una pizca de sentido de la moda. No quiero seguir con el sermón porque entraré a clases, así que una última cosa… ni siquiera intenten volver a las andanzas, porque se las verán conmigo y si intentan acusarme… con todo Slytherin. No en vano soy la mejor estudiante de mi casa, así que de paso les recuerdo que hay maldiciones de magia antigua que con suerte pueden ser borradas… así que cuento con su silencio… ¿o me equivoco, queridas? Con su permiso voy a comer, antes de una entretenida clase de pociones con los insoportables de Gryffindor... – dijo antes de dar media vuelta, aguantando la risa, y dejar al grupo de Ravenclaws petrificadas, con una mueca de horror en el rostro.
Apenas se dejaron de escuchar los pasos de la Sly, corrieron a todo lo que les daba el cuerpo a su clase, lástima que otra sorpresa les había deparado el destino…
………………………
Hermione Granger se disponía a caminar por el viejo pasadizo que hace días utilizaba para ir a clases, evitando a sus compañeros. Si bien sabía que eran comentarios infundados, esta vez no pudo evitar sentirse asqueada y triste ante tanta maldad. Ya suficiente tenía con que la señalaran por ser “sabelotodos” y la amiga del célebre Harry Potter, ya que ahora era señalada como una farsa… una vulgar tramposa que sólo sabe de sucias estrategias para pasar los cursos con fama de brillante, utilizando a sus “amigos” para el cumplimiento de sus más oscuros caprichos. En un principio le ardió hasta lo más profundo de su ser todas esas palabras, pero luego una inmensa tristeza la inundó dejándola en un estado de mudez y abatimiento. ¿Hasta cuando podría aguantar que se dijeran cosas de ella?, ¿ahora saldrían con que se acuesta con Dumbledore? Se detuvo, apoyándose en la pared, mientras que cerraba los ojos tratando de concentrarse en otra cosa. Se incorporó y continuó su camino, pero cuando estaba a punto de dar una vuelta hacia la derecha, misteriosamente, se le aparece una nota pegada a la pared:
“Señorita Hermione Granger:
Hemos constatado que anda con una cara de culo impresionante, ¿está queriendo ganarse el premio a la menos glamorosa de Hogwarts? ¿O quizás hace demasiado caso a perras sin corazón?
Para evitar que luzca horrorosa ante el enemigo, hemos decidido crear para Usted un completo servicio de embellecimiento express… en sólo tres pasos… así que evite dejar el tratamiento inconcluso, si no quiere que sus bellos libros desaparezcan por, al menos, cuatro días.”
La castaña comenzó a reír a carcajadas, mientras que una puerta le indicaba que ahí estaba su camino hacia “el embellecimiento”. La habitación había sido decorada simulando un paisaje primaveral. Sobre una mesa hecha con un grueso tronco, se hallaba una caja de madera. Apenas la tocó, en su superficie, apareció otra nota hecha de letras brillantes:
“Felicidades, ha accedido a ser parte de un notable cambio en su vida…”
Tres cajas dentro de la primera, la alertaron de que la cosa iba en serio. Apenas abrió la primera caja una voz demasiado familiar le indicó:
Paso 1: Embellecimiento Capilar:
Coloque suficiente poción alisadora en sus manos y repártala por toda su cabellera. Luego pase el peine repetidas veces y no dude en aplicar más, si aquellos rebeldes rizos de la nuca quieren volver a aparecer...
Hermione miró dos veces la instrucción mientras aplicaba dos dosis de poción… era increíble que sus locas amigas hayan decidido hacer algo así, pero ante posibles represalias… continuó con el tratamiento…
¡Bien!... ahora tome esa cinta roja de terciopelo y úsela de cintillo, formando una rosa al costado. No dude en hacerlo, todo se encuentra fríamente calculado...
“Definitivamente están locas, esas idiotas usan la cinta así en el cabello… ups… mejor sigo…”, pensó risueña.
Vaya… ¡ha quedado hermosa!... por favor continúe con la caja número 2...
Paso 2: Embellecimiento Facial:
Mírese frente al espejo que está a su derecha y apuntando la varita hacia su cara diga:
“Rostrus Perfectus Est”
Un movimiento de varita y palabras mágicas después, el espejo le dejó ver un rostro descansado y feliz. Las marcas de la falta de sueño y la resequedad, producto de su descuido, eran cosa del pasado.
Coloque un poco de brillo en sus labios y color en sus párpados para un efecto más esplendoroso...
"¡Ay! ¿Qué quieren hacer conmigo?" – Pensó apenas se vio maquillada y con el cintillo rojo en la cabeza - uy… ¡queda una caja más!
Paso 3: Accesorios complementarios
Oh… ha llegado a la caja final, he aquí que hay un set de accesorios y una nota de consejos para conservar el tratamiento express durante todo el día...
Unos aros de perlas estaban sobre una nota. Se los puso y contempló el tratamiento completo. La imagen que reflejaba el espejo, distaba mucho de los días anteriores. Se dispuso a leer la nota que decía lo siguiente:
“PATÉALES EL TRASERO CON TU INTELECTO PRIVILEGIADO Y TU NUEVO LOOK”
Una sonrisa se instaló en su cara, al parecer para toda una semana. Se sintió satisfecha de aceptar el desafío de sus amigas, no sólo por el resultado, sino porque se sintió mucho mejor, ya que no sólo estaba con un look renovado, sino que comprobó cuan buenas amigas podía tener. Arregló su uniforme, se ajustó la túnica y se encaminó a desayunar al Gran Comedor con paso firme y decidido, puesto que no le hacia falta ocultarse nunca más.
Sabía que quedaban pocos minutos antes de las clases, pero quería comer algo y agradecerles a las chicas, aunque fuese disimuladamente. Cuando estaba próxima a la entrada, las miradas de quienes salían comenzaron a posarse en ella. En su mesa habitual sólo vio las cabezas de sus amigos y compañeros tapadas por el profeta, que al parecer traía algo muy divertido por las risas que se escuchaban.
- Por Dios, esa Lizzie cada día es más implacable, vamos a tener que cuidarnos, puede ser cualquiera de estas brujas – dijo Fred divertido, mientras compartía la lectura con George – vamos a tener que medir nuestras burlas hacia estas féminas, cada día se vuelven más vengativas.
- ¡Vaya!... ¡Si es nuestra castaña favorita convertida en toda una belleza! – Harry la miraba orgulloso y la tomaba de la mano para que se sentara junto a él – Creo que cuando leas esto, te verás aún más radiante.
- ¿Qué tengo que leer? – dijo sorprendida, mientras tomaba un pastelillo de chocolate y lo masticaba con ansias, por fin podía comer sin esa sensación de incomodidad que parecía haberse apropiado de su estómago.
- Lee y ríe con nosotros – Ginny se acercó y compartió la lectura del profeta con ella – esa Lizzie ha vuelto a escribir para el periódico.
Se dispuso a leer mientras comía, pero cuando iba por su segundo pastelillo éste se le cayó de las manos… una pequeña columna hecha por la estudiante más buscada de Hogwarts le traía nuevas sorpresas a este inusual día.
“CRÓNICAS DESDE HOGWARTS… DONDE NO TODO ES MAGIA”
Por Lizzie Venomtongue.
¿UNA ELITE DEL CONOCIMIENTO Y EL SABER VIVIR EN HOGWARTS?
Al parecer un grupo de la Casa de Doña Rowena ha hecho de las suyas. Nada menos que las autonombradas “Divas del Conocimiento”. Según he sabido, cuentan con el don de saber quien posee real inteligencia y le enseñan como debe usarse, bueno… escuché. Ha florecido una elite que incluso sabe de qué color se debe vestir al amanecer para combinar con los dorados rayos del sol. ¡Por Merlín! Si ni siquiera se puede escribir en un pergamino, porque pueden aparecer y decirte el uso exacto de la pluma sin dejar borrones.
Tradicionalmente se ha hablado de Ravenclaw como la casa donde se encuentran los y las estudiantes más brillantes, pero al parecer nos encontramos ante el Olimpo del Saber Superior… lástima que en realidad no sean más que un grupete malintencionado de mujeres que no saben lo que es en verdad la sabiduría.
Hasta nuestra reconocida “sabelotodo” Hermione Granger ha caído en las garras de este grupo, ¿Qué les hizo? Aunque a veces colme la paciencia ante tanta respuesta correcta, creo que no es suficiente para decir que no es inteligente por el sólo hecho de que “envidien” su capacidad de estudio. La pobre se mata en la biblioteca, pero ella lo escogió así… quiere ser la mejor estudiante… y se esfuerza e incluso se preocupa de ayudar a cuanto angustiado estudiante se acerca a pedir consejo, ¿entonces que harán Ustedes? quieren ser las mejores ¿venenosas?
Además se han dedicado a imponer la moda, con comentarios cual crítica especializada de moda, con indicaciones para el uso correcto de ropas y accesorios. Si quieren las puedo recomendar en mi editorial, aunque creo que ahí serían dejadas en ridículo ante verdaderos expertos que si se han preparado para hablar del tema.
Buscar quince minutos de fama es taan fácil, lástima que cuando se agotan se vuelve a el ser corriente y sin nada que aportar, así que ¿Por qué creerse Diosas, si apenas saben que es de sus vidas? Dicen que la humildad es un don… pero que se puede cultivar con paciencia… así que las invito a que traten de hacer el intento por bajar esos humos que las hacen parecer volcanes a punto de erupcionar.
Mis queridas señoritas venenosas, creo que para finalizar, un consejo no les vendría mal. Podrían quizás tomarse un periodo de reflexión y evaluar su situación antes de convertirse nuevamente en calabaza, es decir, hoy mismo.
Con Amor, desde Hogwarts.
- Wow… si que golpeó feo esa mujer, oye, Herms… - alcanzó a pronunciar Harry antes de que la castaña saliera del gran comedor, como si estuviera concentrada en algo muy importante.
Hermione Granger sentía que su pecho estaba henchido de un orgullo que la hacía respirar con una renovada fuerza. Sólo tenía que pronunciar un par de palabras y confirmar un par de versiones para que el puzzle en que se había convertido su cabeza se armara en tres simples pasos. Hoy si que era un día bastante inusual, aunque ya su vida era lo era, sólo que parecía que gotas de Felix Felicis habían caído accidentalmente en el vaso de agua que bebía al despertar… todo estaba saliendo demasiado bien. En eso iba preocupada cuando un periódico casi desarma todo el tratamiento express de su rostro.
- Vaya, pero si es “Sabelotodos Granger”, ahora con look renovado. Te dejo “El profeta” para que veas tus cinco segundos de fama – Draco Malfoy la miraba fijamente con esas orbes grises que parecían brillar inusualmente - aunque sea tan odiosa esa Lizzie Venomtongue, tengo que reconocer que sí tiene razón en algo… eres una molesta rata de biblioteca, pero por lo menos no andas presumiendo de ello, no eres como esas perras… un punto para ti…
Dicho esto, le dejó el periódico en las manos. La Gryffindor apenas podía articular palabra, puesto que el mismo hurón albino se dignó a hablarle algo más que insultos. El día se estaba tornando demasiado interesante, tanto que con lo siguiente que sucedió estuvo a punto de ir a comprar un número de Lotería Mágica.
Con cara de la peor derrota de sus vidas y hablando en voz muy baja, estaba el grupito aquel, sentado en un rincón cerca de la cocina. Un ejemplar de “El profeta” estaba hecho pedazos en el suelo y al parecer se había quemado papel, por el olor a humo que se sentía a distancia. Como si la castaña fuera el diablo en persona, apenas la vieron, se alejaron rápidamente, perdiéndose en el final del pasillo. Excepto una de ellas, que se detuvo en medio del camino y se acercó a la castaña, mirando hacia todos lados mientras le decía:
-Eh… no quisimos ser malas… es sólo que… ejem… - de pronto pareció que algo o alguien la estaba observando, porque dio media vuelta y huyó despavorida.
La castaña pareció no respirar por un momento, en menos de un día podía volver a ser la Hermione de siempre, así que respiró hondo, sonrió y continuó su camino, como si lo hiciera sobre nubes. Había armado su puzzle de manera tan perfecta que sólo le bastaba, ahora comprendía todo. Las clases volvieron a ser un deleite y aprovechó de contestar hasta la más mínima pregunta, mientras recibía comentarios favorables de parte de todo el colegio… el panorama que se abría ante sus ojos era esplendoroso.
………………………
Esa noche nuevamente volvían a ser tres las que entraban por el pasadizo en dirección a su lugar de encuentro habitual. Hermione se había excusado con Ginny, por una reunión con Mc Gonagall de último minuto. Como siempre Luna se acercó a encender la chimenea, pero en ese preciso instante, apenas hizo el movimiento de varita habitual precisamente no surgieron las llamas. Una enorme caja primorosamente decorada copaba todo el espacio. Era muy pesada y fue trasladada entre la Ravenclaw y la Sly con mucho cuidado, para dejarla en la mesita en medio de la habitación. Al abrirla un pergamino estaba sobre otra caja, en donde se ocultaba un pastel gigante de chocolate, el favorito de todas ellas.
Se miraron divertidas y rápidamente Pansy desenrolló el pergamino que tenía en las manos. Una prolija caligrafía reveló quien la enviaba e indicándoles que se sentaran junto a ellas, leyó:
&
“Mis queridas amigas:
¿Creen que no me daría cuenta de su plan? Debo reconocer que les agradezco demasiado esa muestra de infinito cariño que me han dado. Las quiero no saben cuanto y a pesar de que me doy cuenta de lo rudas que pueden ser… es impagable la forma en que se preocupan por mí.
Ah, Luna… creo que se descubrió tu pequeño secreto, porque sé que fuiste tú… algo de mi ser detectivesco me lo dice, cuando te vea te asfixiaré a preguntas y te daré un abrazote de aquellos. Cada día que pasa me sorprendo favorablemente ante una mujer talentosa, con un futuro promisorio. Algo me dice que te traes más secretos de los buenos escondidos en esa apariencia de eterno despiste, Theo tiene una hermosa e inteligente mujer por novia. Te quiero mucho pequeña.
Ginny… ay señor, creo que has dejado al pobre Harry atontado creyéndote Koala. Cuando me lo contó no pude más que reír ante otra de tus salidas, calma que algún día se dará cuenta de que Ustedes son la pareja perfecta… no te desilusiones antes de tiempo. Gracias por contenerte y no terminar suspendida por Mc Gonagall, por preocuparte silenciosamente de cada uno de mis movimientos en estos días y por cooperar en este plan que tantas cosas buenas me ha traído. Te quiero mucho, gracias por estar conmigo, en buenas y malas, con todo el corazón.
Pansy, la última, pero no por eso a la que le diré menos cosas. ¿Quién diría que sería tan amiga de la más orgullosa de las serpientes? Bajo esa cubierta de chica altiva y distante se esconde el terrón de azúcar más maléfico de todo el mundo (mágico y muggle). Te quiero mucho, pero para la otra no aterrorices a medio colegio. Las pobres Ravenclaw parece que hubieran permanecido encerradas en el despacho de Snape, por las caras de horror que no se las quitarán en días. Eres una mujer de armas tomar, gracias por hacerme saber que estás dispuesta a todo por protegernos adorable serpiente.
Son demasiado importantes en mi vida y es en estos momentos en que su presencia se hace más potente. Aprendimos a querernos, a pesar de las diferencias y eso me tiene orgullosa, porque podremos querer ahorcarnos a veces, pero ante cualquier imprevisto… somos una sola.
Las quiero tanto mis brujas adoradas, porque son importantes y porque han sabido apropiarse de un pedazo de mi corazón, bueno… ¡casi todo! No sé qué más decir, porque un gesto vale más que mil palabras y Ustedes lo han demostrado con creces.
Hermione, alias… la sabelotodo más afortunada del mundo, al tener este grupo de amigas.
P.S: Guárdenme un trozo y escóndanlo de Luna, que ahora se volvió obsesiva del Chocolate.
&
Las tres se miraron mudas y con los ojos brillantes, pues nunca esperaron que ella haya descubierto todo en tan poco rato. Podría ser la más inteligente de Hogwarts, pero tenían a la maestra de la estrategia mágica de líder en el plan. Definitivamente tendrían que reconocer que a Hermione no se le escapaba nada… era simplemente una genio. La habitación se había sumido en el más hermético de los silencios, hasta que un ruido las alertó de la llegada de la castaña que le dio semejante regalo.
- Corran o no evitarán que las aplaste de un abrazo – dijo mientras saltaba sobre todas y las abrazaba como si fueran muñecas. Cada una de las tres estrategas tuvo que aguantar el torrente de cariño grangeriano que las envolvió, pero se dejaron querer… era un momento especial, aquel en que se confirmaba que el cariño de su grupo era a toda prueba.
Esa noche la Sociedad Secreta tuvo una reunión llena de chocolate, risas, almohadonazos y mucha, pero mucha conversación. Luego tuvieron que casi convertirse en expertas del escapismo porque olvidaron la hora y conversaron hasta el amanecer. Aunque las ojeras eran soberbias, las sonrisas en sus rostros mostraban el otro lado de la moneda.
Para que vean chicas y chicos, quien se mete con alguien de la Sociedad está destinado a recibir su merecido… eso ya lo sabían, pero no está demás recordarles. Tal como le pasó a Fireless, estas chicas aprendieron de la manera más dura que con estas amigas no se juega.
………………………
- No puedo creer que alguien pueda hablar gratuitamente de otra persona – musitó Luna, con la vista fija en el fuego – parece que no tuvieran vida.
- Son arpías mujer, arpías y sólo se merecen un buen escarmiento por comentar ese tipo de idioteces – comentaba una pelinegra que le daba palmadas a la alfombra, cada vez más fuerte – Ginny, ¿que dice Hermione al respecto?
- ¡Ya me cansé que dijera que no es nada y que no me preocupe! - Ginny suspiró hondo y se recostó de espaldas - toda la semana la he visto con los ojos hinchados, asiste a clases por los lugares menos transitados y se encierra en la biblioteca hasta que es hora de la cena, no entiendo por qué les hace caso. Que me diga lo que quiera, pero esto ya pasó de la raya y debemos hacer algo… ¡por Merlín! Si pudiera las tendría a todas esas brujas colgadas de la lengua, para que aprendan a no hablar demás.
Estaban acostumbradas a escuchar comentarios respecto a la fama de sabelotodos de Hermione, pero hace unas semanas un grupo de Ravenclaw había comenzado un rumor sobre su amiga. Según ellas, era una mujer que usaba palabras rimbombantes al hablar, que se hacía pasar por estudiante compulsiva para ganar el afecto de sus profesores (de quienes obtenía claves para los exámenes) y que pretendía escalar puestos a futuro utilizando su fama de sufrida heroína que acompaña a Harry Potter a proteger el mundo mágico.
No les extrañaba que fuera aurora y que para ello utilizara su fama de “mártir” de la lucha contra Voldemort. Y si la fama se le acabara, no deberían extrañarse los presentes de que se casara convenientemente con éste o algún prestigioso colega de la Academia, ya que se le hacía bien el juego sucio para conseguir lo que quería. Ahora habían sumado que ella poseía un pergamino mágico donde acusaba a compañeros de casa en actitudes “inapropiadas”.
Además de lenguas de víbora, estas Ravenclaw se habían convertido en verdaderas dictadoras del saber. Prácticamente eran un manual de la perfecta estudiante, corrigiendo a todo el mundo, excepto a los Slytherin a quienes simplemente miraban con desprecio cuando caminaban todas juntas. Y que hablar de sus comentarios sobre el vestuario del que pasara por delante, dedicando ácidos comentarios en voz alta, sin importar si las escuchaban, total… eran perfectas, no sólo inteligentes sino con un sentido de la perfección al máximo. ¿Quién les dio el titulo?... ellas mismas.
- Tenemos que hacer algo… - susurró Luna, al tiempo que revisaba su agenda mágica y cerraba los ojos concentrada.
- Harry me detuvo cuando traté de lanzarles un “mocomurciélago”, la vez que las escuché hablando de que Hermione tenía sólo inteligencia para abrocharse los zapatos – a la pelirroja rápidamente se le encendieron las mejillas porque, en su intento por encararlas, fue tomada rápidamente por la cintura y llevada fuera del castillo por el ojiverde de sus amores – pero esta vez va a ser diferente… ¡tenemos que hacer algo! – la exclamación hizo eco por toda la habitación, avivada por la emoción ante el recuerdo de sí misma convertida en koala, apenas Harry quiso depositarla en el suelo de su sala común. Fueron sus segundos de gloria pegada a su cuerpo, hasta que el sentido del ridículo la devolvió a la realidad.
- Puedo aplicar algo de magia antigua, un hechizo que las deje hablando estupideces por semanas serviría – manifestó una sonriente Slytherin – es muy difícil de deshacer, pero les juro que viendo dos minutos a esas idiotas diciendo incoherencias me daría por pagada.
- Creo que no necesitamos de esos recursos para hacer algo por Hermione – dijo una Luna calmadamente, sonriendo de medio lado, como nunca la había hecho antes – tenemos mejores recursos que volvernos una tropa de “cheerleaders” pro Granger.
- ¡Luna!... por Merlín… si no fuera porque te estoy viendo, creería que te aplicaron un Imperius… ¿Qué te sucede? - Pansy estaba asombrada ante una Luna que se mostraba segura de sus palabras y con un destello malicioso en los ojos que hacía presagiar algo más que un plan para atacarlas con “Zradles”.
- Está bien que me gusten las criaturas mágicas y que sueñe con encontrar nuevas especies, pero eso no significa que soy una perfecta idiota – Luna parecía rodeada por un aura que le daba poder, y que a su vez tranquilizaba a sus amigas – odio elevar la voz, soy bastante pacífica, pero esta vez han atacado a una persona muy especial para mí. Porque todas Ustedes son mis únicas amigas y las defenderé, cuando sea y como sea. Créanme que no estoy en Ravenclaw por una equivocación del sombrero seleccionador, porque podré ser un poco distraída y ensimismada, pero ¡van a conocerme esas arpías!
- Vaya… - fue lo único que pudo decir Ginny mientras permanecía concentrada en la Ravenclaw.
- Así que señoritas, tracemos una elegante pero implacable estrategia que deje por los suelos a esa “elite” de mala muerte… aunque primero deberé develar un secreto, me van a perdonar… necesitaba tener mi “metro cuadrado fuera de toda influencia”, vengan acérquense.
¿Qué habrá dicho Luna?
Apenas ellas se acercaron, la Ravenclaw aplicó un hechizo burbuja que no permitió siquiera que se filtrara el menor ruido. Podía verse a Luna hablando tranquilamente, mientras caras de asombro mantenían estáticas a Ginny y Pansy. Cuando parecía que les iba a dar un ataque cardíaco de la impresión, ante un movimiento de varita de la rubia, la burbuja desapareció.
- Me disculpan, pero nadie debe saber esto – la voz de Luna sonaba seria y su rostro parecía el de una mujer mucho mayor - así que por favor ni una palabra, no me obliguen a lanzarles un obliviate y …
- ¿Quién crees que somos, esas “perras” de tus compañeras?... ¡tarada!... – gritó Ginny mientras trataba de contener la risa que, en el esfuerzo por evitar que se escapara ya había vuelto su rostro, nuevamente, de un rojo encendido.
- No quiero que se filtre, es todo… y sigo insistiendo con el obliv… - Luna había tomado su varita y las apuntó…
En eso un soberbio almohadonazo, proveniente de la pelinegra, le llegó en plena cara. Luna las miró con los ojos llorosos, pareciendo volver a la normalidad, mientras que las risas de las demás inundaban la habitación.
- Ay, Luna, primero nos sales con semejante bomba y luego pareces una mortífaga con ese tipo de amenazas… tan al estilo Daddy Malfoy – Pansy secaba las lágrimas provocadas por la risa, mientras se acomodaba en su sillón habitual.
- Entonces tenemos un punto a favor, ¿pero que hacemos con Hermione? – Ginny, suspiró derrotada, mientras se acostaba en la alfombra – para mí es caso perdido, no se donde se le fue la autoestima, quizás está en las mazmorras bien oculta.
- Para eso queridas, usaremos nuestros talentos y haremos que esa mujer aprenda a hacerse respetar, para que nadie diga que puede o debe hacer – Luna revisó nuevamente su agenda mágica y mientras escribía agregó - ¿Ginny, sabes cual es la ruta que toma ahora Hermione para ir a clases?
- Claro que sé, me ha costado horrores perseguirla, parece que volara para que no la reprenda por andar así - la Gryffindor lucía afligida – es como si me hubieran cambiado a la valiente de mi amiga… por una señorita esponja emocional, ha absorbido hasta el último insulto y la ha dejado casi convertida en espectro.
- Si quieres yo aplico el método Parkinson y la resucito, dejándotela incluso lista para hacer volar al grupito indecente ese de un solo movimiento de varita – Pansy sonreía y recordaba cómo su madre la aleccionaba para que nadie la pisoteara.
- Siguiendo los pasos que les encomiende chicas, todo saldrá perfecto así que tomen nota – Luna había terminado de trazar un pequeño esquema y comenzaba a hablarles, agenda en mano.
Parecía que la clase había comenzado, porque incluso levantaban la mano para pedir la palabra, respondiéndoles la Ravenclaw tranquilamente. Fueron minutos que parecieron eternos mientras las plumas casi volaban sobre sus respectivas agendas. Cuando parecía todo dispuesto, Luna se levantó y les dijo:
- No hay tiempo que perder… ¡Vamos! – unos movimientos de varita recogieron dos cajas de ranas de chocolate y las empequeñecieron lo suficiente como para caber su bolso – En 48 horas, según mi plan, tendremos todo listo.
- Oye rubia enamorada, ¿por qué tu novio te regala tantas ranas de chocolate? – interrogaba Pansy, luego de eliminar vestigios de las otras dos cajas que ellas habían devorado – ¿es que acaso quiere volvernos diabéticas?
- No, simplemente como cree que el chocolate es alegría convertida en cacao – la rubia enrojecía y trataba disimular una sonrisa – me compra cajas para que nunca me falte.
- Ay señor, que suerte la tuya – Ginny la miraba con los ojos brillantes – ojalá Harry fuera así, a veces quisiera ser una Snitch, porque las trata con más atención que a mí.
- Primero, ese tonto no es tu novio, así que no te pongas babosa y… segundo, si quieres te regalo un traje dorado para que lo seduzcas – Pansy la agarraba por el brazo y la conducía al pasadizo, mientras que la pelirroja protestaba ante las burlas de su amiga.
………………………
Al Otro día… Un plan sobre ruedas… tres mujeres contra un grupo maléfico…
Las cuatro chicas se reunieron. Era el día que correspondía atender los deberes de la semana y prepararon todo como de costumbre. Hermione lucía demacrada, pero atendió las consultas de todas, a pesar de que por momentos su mente se escapaba hacia otro lado. Ginny y las demás ni siquiera mencionaron palabra del grupo maléfico y se dedicaron a revisar desde Pociones a Transformaciones, comentando entre risas que pronto podrían mostrar sendas calificaciones con semejante maestra.
En el momento en que iban saliendo por el pasadizo, Luna se las ingenió para pasarles unas notas a escondidas. Una sonrisa cómplice iluminó sus rostros, al tiempo que apresuraban el paso directo hacia sus habitaciones. Mañana nada podría salir mal…
………………………
Un perfecto nuevo día para la Sociedad Secreta…
Una pelinegra Slytherin caminaba a paso veloz antes de su primera clase, era demasiado temprano, pero quería aprovechar el tiempo para algo pendiente. Justo cuando se preguntaban donde estarían, apareció ante sus ojos el odiado grupo de Ravenclaws. Seis muchachas quienes se distinguían por lucir una cinta en la cabeza color azul brillante, amarrada en un nudo de rosa hacia el costado. Ninguna era una belleza, pero caminaban con una altivez que parecía que hasta Voldemort era una basura ante ellas.
- Vaya, yo pienso en basura y aparecen Ustedes – Pansy sonreía maliciosamente, al tiempo que las miraba fríamente - que bien, porque quería verlas a todas juntas. No pensaba en repetir el discurso seis veces, y eso que soy una muy buena oradora.
- ¿Vienes a reconocer que somos mejores que tú, Parkinson? – le espetó una de ellas al tiempo que ponía las manos en jarra.
- A eso no vine, querida, primero me paso a Gryffindor – la pelinegra arreglaba su cabello con las manos, mientras que su mirada echaba chispas de odio hacia las presentes – he venido a advertirles algo.
- ¿Se podría saber qué? – agregó otra, mientras todas se acomodaban cual ejército espartano, muy juntas y esperando el ataque.
- Creo que es mi deber anunciarles que la única con licencia de arpía profesional, soy yo – la Slytherin se cruzó de brazos y las miraba a cada una, mientras hablaba. Su voz parecía sacada de la mejor película de terror psicológico de la historia, dejando al grupo paralizado y cambiando a una posición defensiva – No soporto a quienes creen saber que son mejores de otras y ni siquiera tienen un apellido decente. Con garbo se nace y la clase no se compra con calificaciones, así que vayan quitándose esa etiqueta de señoritas divas del conocimiento y del saber vivir. Con suerte aguanto a la odiosa de Granger, y eso porque es una simple e inofensiva sabelotodos, pero Ustedes la odian increíblemente, por la clase de rumores que han esparcido en su contra. Aunque algunos pueden resultar creíbles… uff… les falta tanto, pobrecillas, dan pena… uy… suena feo, pero es verdad… dan pena. Con suerte aprendieron a vestirse viendo las mediocres colecciones de modas de corazón de bruja o copiando modelos en tiendas de dudosa calidad. El día que puedan costearse un traje de “Brujo Dior”, diseñado exclusivamente para Ustedes, ahí creo que podríamos comenzar ha hablar de una pizca de sentido de la moda. No quiero seguir con el sermón porque entraré a clases, así que una última cosa… ni siquiera intenten volver a las andanzas, porque se las verán conmigo y si intentan acusarme… con todo Slytherin. No en vano soy la mejor estudiante de mi casa, así que de paso les recuerdo que hay maldiciones de magia antigua que con suerte pueden ser borradas… así que cuento con su silencio… ¿o me equivoco, queridas? Con su permiso voy a comer, antes de una entretenida clase de pociones con los insoportables de Gryffindor... – dijo antes de dar media vuelta, aguantando la risa, y dejar al grupo de Ravenclaws petrificadas, con una mueca de horror en el rostro.
Apenas se dejaron de escuchar los pasos de la Sly, corrieron a todo lo que les daba el cuerpo a su clase, lástima que otra sorpresa les había deparado el destino…
………………………
Hermione Granger se disponía a caminar por el viejo pasadizo que hace días utilizaba para ir a clases, evitando a sus compañeros. Si bien sabía que eran comentarios infundados, esta vez no pudo evitar sentirse asqueada y triste ante tanta maldad. Ya suficiente tenía con que la señalaran por ser “sabelotodos” y la amiga del célebre Harry Potter, ya que ahora era señalada como una farsa… una vulgar tramposa que sólo sabe de sucias estrategias para pasar los cursos con fama de brillante, utilizando a sus “amigos” para el cumplimiento de sus más oscuros caprichos. En un principio le ardió hasta lo más profundo de su ser todas esas palabras, pero luego una inmensa tristeza la inundó dejándola en un estado de mudez y abatimiento. ¿Hasta cuando podría aguantar que se dijeran cosas de ella?, ¿ahora saldrían con que se acuesta con Dumbledore? Se detuvo, apoyándose en la pared, mientras que cerraba los ojos tratando de concentrarse en otra cosa. Se incorporó y continuó su camino, pero cuando estaba a punto de dar una vuelta hacia la derecha, misteriosamente, se le aparece una nota pegada a la pared:
“Señorita Hermione Granger:
Hemos constatado que anda con una cara de culo impresionante, ¿está queriendo ganarse el premio a la menos glamorosa de Hogwarts? ¿O quizás hace demasiado caso a perras sin corazón?
Para evitar que luzca horrorosa ante el enemigo, hemos decidido crear para Usted un completo servicio de embellecimiento express… en sólo tres pasos… así que evite dejar el tratamiento inconcluso, si no quiere que sus bellos libros desaparezcan por, al menos, cuatro días.”
La castaña comenzó a reír a carcajadas, mientras que una puerta le indicaba que ahí estaba su camino hacia “el embellecimiento”. La habitación había sido decorada simulando un paisaje primaveral. Sobre una mesa hecha con un grueso tronco, se hallaba una caja de madera. Apenas la tocó, en su superficie, apareció otra nota hecha de letras brillantes:
“Felicidades, ha accedido a ser parte de un notable cambio en su vida…”
Tres cajas dentro de la primera, la alertaron de que la cosa iba en serio. Apenas abrió la primera caja una voz demasiado familiar le indicó:
Paso 1: Embellecimiento Capilar:
Coloque suficiente poción alisadora en sus manos y repártala por toda su cabellera. Luego pase el peine repetidas veces y no dude en aplicar más, si aquellos rebeldes rizos de la nuca quieren volver a aparecer...
Hermione miró dos veces la instrucción mientras aplicaba dos dosis de poción… era increíble que sus locas amigas hayan decidido hacer algo así, pero ante posibles represalias… continuó con el tratamiento…
¡Bien!... ahora tome esa cinta roja de terciopelo y úsela de cintillo, formando una rosa al costado. No dude en hacerlo, todo se encuentra fríamente calculado...
“Definitivamente están locas, esas idiotas usan la cinta así en el cabello… ups… mejor sigo…”, pensó risueña.
Vaya… ¡ha quedado hermosa!... por favor continúe con la caja número 2...
Paso 2: Embellecimiento Facial:
Mírese frente al espejo que está a su derecha y apuntando la varita hacia su cara diga:
“Rostrus Perfectus Est”
Un movimiento de varita y palabras mágicas después, el espejo le dejó ver un rostro descansado y feliz. Las marcas de la falta de sueño y la resequedad, producto de su descuido, eran cosa del pasado.
Coloque un poco de brillo en sus labios y color en sus párpados para un efecto más esplendoroso...
"¡Ay! ¿Qué quieren hacer conmigo?" – Pensó apenas se vio maquillada y con el cintillo rojo en la cabeza - uy… ¡queda una caja más!
Paso 3: Accesorios complementarios
Oh… ha llegado a la caja final, he aquí que hay un set de accesorios y una nota de consejos para conservar el tratamiento express durante todo el día...
Unos aros de perlas estaban sobre una nota. Se los puso y contempló el tratamiento completo. La imagen que reflejaba el espejo, distaba mucho de los días anteriores. Se dispuso a leer la nota que decía lo siguiente:
“PATÉALES EL TRASERO CON TU INTELECTO PRIVILEGIADO Y TU NUEVO LOOK”
Una sonrisa se instaló en su cara, al parecer para toda una semana. Se sintió satisfecha de aceptar el desafío de sus amigas, no sólo por el resultado, sino porque se sintió mucho mejor, ya que no sólo estaba con un look renovado, sino que comprobó cuan buenas amigas podía tener. Arregló su uniforme, se ajustó la túnica y se encaminó a desayunar al Gran Comedor con paso firme y decidido, puesto que no le hacia falta ocultarse nunca más.
Sabía que quedaban pocos minutos antes de las clases, pero quería comer algo y agradecerles a las chicas, aunque fuese disimuladamente. Cuando estaba próxima a la entrada, las miradas de quienes salían comenzaron a posarse en ella. En su mesa habitual sólo vio las cabezas de sus amigos y compañeros tapadas por el profeta, que al parecer traía algo muy divertido por las risas que se escuchaban.
- Por Dios, esa Lizzie cada día es más implacable, vamos a tener que cuidarnos, puede ser cualquiera de estas brujas – dijo Fred divertido, mientras compartía la lectura con George – vamos a tener que medir nuestras burlas hacia estas féminas, cada día se vuelven más vengativas.
- ¡Vaya!... ¡Si es nuestra castaña favorita convertida en toda una belleza! – Harry la miraba orgulloso y la tomaba de la mano para que se sentara junto a él – Creo que cuando leas esto, te verás aún más radiante.
- ¿Qué tengo que leer? – dijo sorprendida, mientras tomaba un pastelillo de chocolate y lo masticaba con ansias, por fin podía comer sin esa sensación de incomodidad que parecía haberse apropiado de su estómago.
- Lee y ríe con nosotros – Ginny se acercó y compartió la lectura del profeta con ella – esa Lizzie ha vuelto a escribir para el periódico.
Se dispuso a leer mientras comía, pero cuando iba por su segundo pastelillo éste se le cayó de las manos… una pequeña columna hecha por la estudiante más buscada de Hogwarts le traía nuevas sorpresas a este inusual día.
“CRÓNICAS DESDE HOGWARTS… DONDE NO TODO ES MAGIA”
Por Lizzie Venomtongue.
¿UNA ELITE DEL CONOCIMIENTO Y EL SABER VIVIR EN HOGWARTS?
Al parecer un grupo de la Casa de Doña Rowena ha hecho de las suyas. Nada menos que las autonombradas “Divas del Conocimiento”. Según he sabido, cuentan con el don de saber quien posee real inteligencia y le enseñan como debe usarse, bueno… escuché. Ha florecido una elite que incluso sabe de qué color se debe vestir al amanecer para combinar con los dorados rayos del sol. ¡Por Merlín! Si ni siquiera se puede escribir en un pergamino, porque pueden aparecer y decirte el uso exacto de la pluma sin dejar borrones.
Tradicionalmente se ha hablado de Ravenclaw como la casa donde se encuentran los y las estudiantes más brillantes, pero al parecer nos encontramos ante el Olimpo del Saber Superior… lástima que en realidad no sean más que un grupete malintencionado de mujeres que no saben lo que es en verdad la sabiduría.
Hasta nuestra reconocida “sabelotodo” Hermione Granger ha caído en las garras de este grupo, ¿Qué les hizo? Aunque a veces colme la paciencia ante tanta respuesta correcta, creo que no es suficiente para decir que no es inteligente por el sólo hecho de que “envidien” su capacidad de estudio. La pobre se mata en la biblioteca, pero ella lo escogió así… quiere ser la mejor estudiante… y se esfuerza e incluso se preocupa de ayudar a cuanto angustiado estudiante se acerca a pedir consejo, ¿entonces que harán Ustedes? quieren ser las mejores ¿venenosas?
Además se han dedicado a imponer la moda, con comentarios cual crítica especializada de moda, con indicaciones para el uso correcto de ropas y accesorios. Si quieren las puedo recomendar en mi editorial, aunque creo que ahí serían dejadas en ridículo ante verdaderos expertos que si se han preparado para hablar del tema.
Buscar quince minutos de fama es taan fácil, lástima que cuando se agotan se vuelve a el ser corriente y sin nada que aportar, así que ¿Por qué creerse Diosas, si apenas saben que es de sus vidas? Dicen que la humildad es un don… pero que se puede cultivar con paciencia… así que las invito a que traten de hacer el intento por bajar esos humos que las hacen parecer volcanes a punto de erupcionar.
Mis queridas señoritas venenosas, creo que para finalizar, un consejo no les vendría mal. Podrían quizás tomarse un periodo de reflexión y evaluar su situación antes de convertirse nuevamente en calabaza, es decir, hoy mismo.
Con Amor, desde Hogwarts.
- Wow… si que golpeó feo esa mujer, oye, Herms… - alcanzó a pronunciar Harry antes de que la castaña saliera del gran comedor, como si estuviera concentrada en algo muy importante.
Hermione Granger sentía que su pecho estaba henchido de un orgullo que la hacía respirar con una renovada fuerza. Sólo tenía que pronunciar un par de palabras y confirmar un par de versiones para que el puzzle en que se había convertido su cabeza se armara en tres simples pasos. Hoy si que era un día bastante inusual, aunque ya su vida era lo era, sólo que parecía que gotas de Felix Felicis habían caído accidentalmente en el vaso de agua que bebía al despertar… todo estaba saliendo demasiado bien. En eso iba preocupada cuando un periódico casi desarma todo el tratamiento express de su rostro.
- Vaya, pero si es “Sabelotodos Granger”, ahora con look renovado. Te dejo “El profeta” para que veas tus cinco segundos de fama – Draco Malfoy la miraba fijamente con esas orbes grises que parecían brillar inusualmente - aunque sea tan odiosa esa Lizzie Venomtongue, tengo que reconocer que sí tiene razón en algo… eres una molesta rata de biblioteca, pero por lo menos no andas presumiendo de ello, no eres como esas perras… un punto para ti…
Dicho esto, le dejó el periódico en las manos. La Gryffindor apenas podía articular palabra, puesto que el mismo hurón albino se dignó a hablarle algo más que insultos. El día se estaba tornando demasiado interesante, tanto que con lo siguiente que sucedió estuvo a punto de ir a comprar un número de Lotería Mágica.
Con cara de la peor derrota de sus vidas y hablando en voz muy baja, estaba el grupito aquel, sentado en un rincón cerca de la cocina. Un ejemplar de “El profeta” estaba hecho pedazos en el suelo y al parecer se había quemado papel, por el olor a humo que se sentía a distancia. Como si la castaña fuera el diablo en persona, apenas la vieron, se alejaron rápidamente, perdiéndose en el final del pasillo. Excepto una de ellas, que se detuvo en medio del camino y se acercó a la castaña, mirando hacia todos lados mientras le decía:
-Eh… no quisimos ser malas… es sólo que… ejem… - de pronto pareció que algo o alguien la estaba observando, porque dio media vuelta y huyó despavorida.
La castaña pareció no respirar por un momento, en menos de un día podía volver a ser la Hermione de siempre, así que respiró hondo, sonrió y continuó su camino, como si lo hiciera sobre nubes. Había armado su puzzle de manera tan perfecta que sólo le bastaba, ahora comprendía todo. Las clases volvieron a ser un deleite y aprovechó de contestar hasta la más mínima pregunta, mientras recibía comentarios favorables de parte de todo el colegio… el panorama que se abría ante sus ojos era esplendoroso.
………………………
Esa noche nuevamente volvían a ser tres las que entraban por el pasadizo en dirección a su lugar de encuentro habitual. Hermione se había excusado con Ginny, por una reunión con Mc Gonagall de último minuto. Como siempre Luna se acercó a encender la chimenea, pero en ese preciso instante, apenas hizo el movimiento de varita habitual precisamente no surgieron las llamas. Una enorme caja primorosamente decorada copaba todo el espacio. Era muy pesada y fue trasladada entre la Ravenclaw y la Sly con mucho cuidado, para dejarla en la mesita en medio de la habitación. Al abrirla un pergamino estaba sobre otra caja, en donde se ocultaba un pastel gigante de chocolate, el favorito de todas ellas.
Se miraron divertidas y rápidamente Pansy desenrolló el pergamino que tenía en las manos. Una prolija caligrafía reveló quien la enviaba e indicándoles que se sentaran junto a ellas, leyó:
&
“Mis queridas amigas:
¿Creen que no me daría cuenta de su plan? Debo reconocer que les agradezco demasiado esa muestra de infinito cariño que me han dado. Las quiero no saben cuanto y a pesar de que me doy cuenta de lo rudas que pueden ser… es impagable la forma en que se preocupan por mí.
Ah, Luna… creo que se descubrió tu pequeño secreto, porque sé que fuiste tú… algo de mi ser detectivesco me lo dice, cuando te vea te asfixiaré a preguntas y te daré un abrazote de aquellos. Cada día que pasa me sorprendo favorablemente ante una mujer talentosa, con un futuro promisorio. Algo me dice que te traes más secretos de los buenos escondidos en esa apariencia de eterno despiste, Theo tiene una hermosa e inteligente mujer por novia. Te quiero mucho pequeña.
Ginny… ay señor, creo que has dejado al pobre Harry atontado creyéndote Koala. Cuando me lo contó no pude más que reír ante otra de tus salidas, calma que algún día se dará cuenta de que Ustedes son la pareja perfecta… no te desilusiones antes de tiempo. Gracias por contenerte y no terminar suspendida por Mc Gonagall, por preocuparte silenciosamente de cada uno de mis movimientos en estos días y por cooperar en este plan que tantas cosas buenas me ha traído. Te quiero mucho, gracias por estar conmigo, en buenas y malas, con todo el corazón.
Pansy, la última, pero no por eso a la que le diré menos cosas. ¿Quién diría que sería tan amiga de la más orgullosa de las serpientes? Bajo esa cubierta de chica altiva y distante se esconde el terrón de azúcar más maléfico de todo el mundo (mágico y muggle). Te quiero mucho, pero para la otra no aterrorices a medio colegio. Las pobres Ravenclaw parece que hubieran permanecido encerradas en el despacho de Snape, por las caras de horror que no se las quitarán en días. Eres una mujer de armas tomar, gracias por hacerme saber que estás dispuesta a todo por protegernos adorable serpiente.
Son demasiado importantes en mi vida y es en estos momentos en que su presencia se hace más potente. Aprendimos a querernos, a pesar de las diferencias y eso me tiene orgullosa, porque podremos querer ahorcarnos a veces, pero ante cualquier imprevisto… somos una sola.
Las quiero tanto mis brujas adoradas, porque son importantes y porque han sabido apropiarse de un pedazo de mi corazón, bueno… ¡casi todo! No sé qué más decir, porque un gesto vale más que mil palabras y Ustedes lo han demostrado con creces.
Hermione, alias… la sabelotodo más afortunada del mundo, al tener este grupo de amigas.
P.S: Guárdenme un trozo y escóndanlo de Luna, que ahora se volvió obsesiva del Chocolate.
&
Las tres se miraron mudas y con los ojos brillantes, pues nunca esperaron que ella haya descubierto todo en tan poco rato. Podría ser la más inteligente de Hogwarts, pero tenían a la maestra de la estrategia mágica de líder en el plan. Definitivamente tendrían que reconocer que a Hermione no se le escapaba nada… era simplemente una genio. La habitación se había sumido en el más hermético de los silencios, hasta que un ruido las alertó de la llegada de la castaña que le dio semejante regalo.
- Corran o no evitarán que las aplaste de un abrazo – dijo mientras saltaba sobre todas y las abrazaba como si fueran muñecas. Cada una de las tres estrategas tuvo que aguantar el torrente de cariño grangeriano que las envolvió, pero se dejaron querer… era un momento especial, aquel en que se confirmaba que el cariño de su grupo era a toda prueba.
Esa noche la Sociedad Secreta tuvo una reunión llena de chocolate, risas, almohadonazos y mucha, pero mucha conversación. Luego tuvieron que casi convertirse en expertas del escapismo porque olvidaron la hora y conversaron hasta el amanecer. Aunque las ojeras eran soberbias, las sonrisas en sus rostros mostraban el otro lado de la moneda.
Para que vean chicas y chicos, quien se mete con alguien de la Sociedad está destinado a recibir su merecido… eso ya lo sabían, pero no está demás recordarles. Tal como le pasó a Fireless, estas chicas aprendieron de la manera más dura que con estas amigas no se juega.
………………………




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