miércoles 12 de agosto de 2009

No más Dramiones! Capítulo 6: "Lo que la Rowling nunca mencionó: Draco Malfoy, la caída de un Hurón Presumido"


- Pensé que nos tomaríamos más tiempo en este tópico, pero ya ha sido suficiente - Hermione estaba completamente exasperada y quería dar por terminado el bochornoso incidente del "sangre sucia".

- ¿Celosa, Granger? - rió el maniatado macho, pero se contuvo ante la imposibilidad de actuar si la castaña usaba magia, era mejor ser sensato.

- No, querido, no te daré en el gusto, sólo que revelaremos una verdad a través de un nuevo tópico, y creo que será todo un placer para mí presentarlo...

...

- No soy un presumido, sé lo que valgo y estas gentiles muggles me demuestran que también tienen conocimiento de aquello - el rubio sonreía ante su aseveración, ya que eres tú la que no se ha dado cuenta de mis atributos, o más bien... no se ha querido dar cuenta.

- Malfoy, eres un presumido y fanfiction parece que ha contribuido. Estas mujeres fantasean contigo, desde su propia imaginación y ahora tienen al real en frente... a todo esto ¿qué encuentran de atractiva a esta... cosa? - lo que al parecer era un abucheo colectivo, al estar sin volumen, sólo se manifestaba por caras de molestia y algunos movimientos de mano nada halagadores para Hermione - oye tú, la del cartel "Como quisiera ser túnica..." más te vale que bajes ese dedo, que yo no te estoy insultando, solamente digo que este hombre es común y corriente.

- Ella tiene todo el derecho de manifestarse por las cosas que dices de mi, melenuda. Saben que Draco Malfoy jamás será un hombre común y corriente, lo han demostrado en sus historias, siempre tan elegante, ya que poseo demasiado buen gusto al vestir y...

- Ya que hablamos de cómo te tratan en los fics, con esas cualidades que te dejan taaan bien parado, sería muy bueno que conocieran algo de tu vida en Hogwarts, ¿no crees? - con un toque de varita desata a Draco, para luego nuevamente utilizarla y aparecer detrás de ellos un telón.

- Acomódate bien paliducho, que este tópico es toda una preciosidad. Me tomó unas cuantas lechuzas y revisiones de mis documentos secretos - dejó que se arreglara, luego de tantos saltos en el tópico anterior - nuevamente toda esa ropa está en su lugar y ese cabello ya parece estar más decente ¿mejor, cierto? creo que podemos reanudar este asunto - otra vez la varita y nuevamente las cuerdas mantenían a Draco en su lugar.

- ¿Qué te pasó, Granger? - el rubio estaba absolutamente sorprendido del comportamiento de la ex-prefecta perfecta - ¿acaso te golpeaste la cabeza al despertar? ¿te uniste al club sádico del Lord Oscuro? vaya, no creí nunca poder ver tu lado perverso ¿qué quieres hacerme ahora? disfrutas humillándome, lo vas a pagar caro. No te favorece para nada hacerte la malvada, sólo algunos, como nosotros los Malfoys, tenemos la capacidad de que nos crean el cuento... tú no ¡convéncete! - lo último se asemejó más a una súplica que a una orden, quizás matizada por la incertidumbre de lo que vendría, así que se compuso para volver a su postura segura y confiada, no debía mostrarse vulnerable.

- Por Merlín Hurón, solamente uso este ridículo medio para evitar que te comportes como un crío - dijo exasperada Hermione - ya hiciste suficiente con tu berrinche por los Drarrys, y eso que estabas atado a la silla, lo último que quiero es salir perjudicada por uno de tus hechizos oscuros. Decía mi abuelita que mejor "prevenir que curar", así que también en este tópico te mantendré bien sujeto. La varita va a ser mi mejor amiga para mostrar las imágenes que traje, útiles para quitar de las cabecitas de tu secta la leyenda de Draco Malfoy, el seductor.

- Rata de biblioteca, no te atrevas a hacer algo estúpido - no alcanzó a terminar porque se apagaron algunas luces y en el telón apareció la primera imagen. La leyenda "Archivos Desclasificados de la Orden del Fenix: Ficha 2.156.421-8 / Draco Malfoy", dejó a Draco con los ojos bien abiertos y en posición de alerta, en la medida que las cuerdas lo dejaban.

La castaña estaba dispuesta a todo con tal de eliminar de la faz del mundo muggle la existencia de los Fics, y que mejor que usándolo de la manera más retorcida. Se sorprendió la primera vez que tramó algo malvado para el plan anti-dramiones, pero ahora la jornada terminaría con toda aquella pantalla convencida de que los fics eran una locura, aunque terminase convertida en una mini-voldy.

- Silencio, que la función comienza - la castaña elevó el tono de la voz, lo suficiente para callar los intentos del rubio - espero que estés muy cómodo en tu silla, porque vas a estar un bueen rato observando esta preciosa pantalla.

- Estás enferma - suspiró resignado, esperando atrocidades visuales - pero sabes que podrías mostrarme de todas las formas y ellas me querrían igual.

- Espérate sentado hurón, que cuando todo termine ellas van a saber que tú no eres un dios encarnado - sonreía satisfecha, como quien ha cumplido su tarea con esmero y espera una buena calificación por ella - Primera evidencia, ¿por qué siempre escriben que el hurón huele a menta? ¿o a pino? ¿o que huele a café recién molido? por Merlín que son ingeniosas con aromas y sabores, si hasta sabor a chocolate han puesto que tienen sus labios, por eso pienso que sería mejor que les aclarara el panorama. Tengo que reconocer que sí, un perfume a menta lo acompañaba por todos lados ¿alguien se los sopló? y creo que si alguien se fue con el chisme, lo hizo muy mal.

- Claro que huelo a menta Señora Weasley, acércate y verás que huelo a la mejor que existe en el mundo mágico - sonrió seductoramente a la pantalla, con todas las chicas atentas a lo que sucedía - por cierto querida muggle, no tengo sabor a menta, pero gracias por el cumplido. Vaya que eres atrevida, ni se me habría ocurrido que alguien quisiera probarme de esa manera.

- ¡Hey! que aquí estamos en medio de algo serio. No distraigas a las pobres chicas con artilugios de galán de poca monta, que desde hoy ni siquiera te van a resultar en casa - Hermione lo mira con desaprobación y camina hasta ponerse frente a la pantalla- sí, el olía a menta. ¿Quieren saber la realidad? ¡es un adicto a las grageas de menta de Honeydukes! - pone en la pantalla una imagen, mágica por supuesto, de un Draco que sonríe goloso mientras come dulce tras dulce - todo el día andaba con un paquete en los bolsillos de la túnica. Acabemos con una farsa tan grande como que este desteñido esté aromatizado, eran sólo los efectos de los dulces.

- ¿Y, que acaso no puedo tener dulces favoritos? tanto te molesta que los coma - Draco se erguía desafiante en su silla, mirándola a los ojos - que me dejaran un suave aroma no creo que sea un problema para tí... ah... pero ahora que recuerdo tus padres eran algo asi como medimagos de dientes ¿traumas por no comer azúcar en la niñez? ¿te envío el número del especialista en problemas mentales? ¿te dolió mucho? - más irónico no podía ser este famoso rubio.

- Tú sufriste más que yo hurón y eso puedo comprobarlo. Como sabia que tienes unas respuestas siempre ofensivas y molestosas, me permití traer otra imagen para ilustrar la situación en Hogwarts.

Una imagen mágica a todo color, con un Draco sosteniendo su cara con las dos manos iluminó la pantalla. Luego otra en que Madame Pomfrey lo obligaba a usar una poción, nada de sabrosa según puede observarse, y por último lo que pareció ser un sermón de Mc Gonagall, Snape y Pomfrey unidos. En toda su estadía en Hogwarts, Draco Malfoy fue un asiduo visitante de la enfermería, por su costumbre de comer dulces a toda hora y triturarlos con los dientes. En la pantalla una serie de letreros comenzaron ha hacerse presentes. De todos los colores y con dibujos explicativos incluso, le mandaban a decir que era un goloso y tierno estudiante amante de la menta.

- ¡Por Merlín, que no necesito que me revises los dientes muggle picarona! Mi boca está muy bien, gracias - con una sonrisa se declara vencedor del primer round de imágenes - ¿Viste? ellas me apoyan, sólo bastaba una poción y mis dientes estaban perfectos. Un poco de molestia era posible de resistir a cambio de tan placentera sensación ¿es que acaso jamás comiste caramelos? ahora sé por qué eres tan amargada ¡Te faltó azúcar!

- No te pases de listo y no juegues con mi paciencia, que tengo un arsenal de imágenes para que se den cuenta de que eres un ser humano común y corriente. Aunque seas un mago, eso tampoco te da un nivel mayor que el resto. Continuando, la siguiente imagen es para derrumbar un segundo mito: el que este muchacho tenía cabello perfectamente peinado – un click y la imagen cambia a un Draco manteniendo una lucha con una poción en su cabello - aquí tenemos la razón del peinado oficial del hurón. Si alguna vez se dijo que lucía sedoso y de suave manejo, aquí está la explicación. La pelo de escoba no solamente era yo, aquí tenemos al señor con malos despertares capilares.

- Por lo menos yo usaba pociones, porque tú parecías que tenías de estilista a un gato. Durante los primeros tres años ni siquiera averiguaste lo que era un cepillo – el rubio sonreía burlón, recordando como lucía Hermione de pequeña – ah por cierto, aún recuerdo el incidente aquel de la poción del inútil de Longbottom. ¿Aún tienes pesadillas? Yo habría pedido algo para dormir sin sueños, luego de una semana con ese cabello tan… arcoíris, si incluso hacías juego con los tapices de la profesora de Adivinación.

- Por más que lo intentes no podrás hacerme caer en tu jueguito, porque el gran mentiroso de supuesto cabello perfecto eres tú. Para que sepan muchachas, este intento de hombre poseía al despertar el recuerdo de su almohadita en el cabello, por algo tantos esfuerzos con las pociones – Una imagen del rubio entrando al baño, cubriendo apenas su cuerpo con una pequeña toalla y con el cabello sumamente alborotado, es lo que la ex Gryffindor presenta como prueba de su aseveración, mas no contó con el griterío que se transformó en una extraña vibración en la pantalla de espectadoras - ¿Qué diablos les pasa? Sí, este desteñido tenía un buen cuerpo a los 16, pero habrá mejores allá en donde viven. Por favor no sigan

- Granger, mi abdomen en esos tiempos e incluso hoy se encuentra ejercitado y tonificado. Si no estuviera atado, podría demostrarles lo que estoy diciendo ahora, así que chicas van a tener que creer en mi – mira hacia la gran pantalla resignado, haciendo muecas de que quería sacarse la túnica, pero no puede – señorita del cartel rosa, permítame decirle que está prohibido que un mago se transforme en una toalla, así que imagina que pasaría si fuese una muggle intentando eso, pero gracias por tu cumplido. Pero, que atrevida señorita de la túnica violeta, no me da frio luego de una ducha, así que no te preocupes en darme calor al usar tan mínima toalla, costumbre que por cierto conservo hasta el día de hoy. Y no señorita ¿Andrea es tu nombre?, eso dice un cuadro en tu espalda, no ando mostrándome desnudo ante todo el mundo, así que no sueñe con que me paseo sin protección alguna luego de mi baño diario, así que su sugerencia no corresponde. Oh gracias, pero madre jamás ha entrado en una cocina a hacer algo más que dar una orden a los elfos – mira a la castaña, que ya frunce el ceño y se apresura a completar la frase – que por supuesto tienen remuneraciones y sus debidas prestaciones sociales. Continuando con tu cartel, mi querida admiradora muggle, madre jamás ha cocinado algo en su vida, pero te agradezco que me llames bombón, ni te imaginas cuan dulce puedo ser… - dice coqueto, arrastrando suavemente las palabras.

- Como me temía que algo así ocurriría con tus seguidoras las hiperventiladas, es que reservé una imagen muy especial – Una foto de Sirius esta vez, saliendo de la ducha con una toalla incluso más pequeña que Draco y mostrando un cuerpo demasiado bien mantenido para su edad hace que la pantalla vibre de manera aún más extraña que antes – por cierto hurón, tu tío tiene aún mejor cuerpo que tú. Oh, las dejé mudas, que bien – Hermione no puede disimular la risa ante la cara de su némesis, que pareciera que pronto llegará al color berenjena de tanta rabia acumulada, particularmente porque quien dijo que quería verlo sin toalla, tachó el nombre Draco y puso Sirius.

- ¡Maldita enemiga del acondicionador! Ven a desatarme, que aquí mismo te muestro una exhibición de cuerpo bien mantenido. Esta malvada arpía, mis queridas muggles no va a lavarles el cerebro con imágenes claramente alteradas. Recuerden que están ante una bruja y que tiene todas las habilidades como para hacerlo – el rubio se acomoda nuevamente en su asiento y sonríe cuando ve la pantalla de espectadoras – oh, gracias queridas Aleja y Startless, sé que cuento con su apoyo... porque soy mucho mejor que ese vejete. Una disidente no hace menor mi ejército, Granger.

-Una sola fue valiente en mostrar que tú no eres el único atractivo de la historia, Malfoy. Queridas, saquen de su cabeza la idea que se fijará en alguna de Ustedes y las amará con todo su dinero y su corazón, porque él sólo se quiere a si mismo y con suerte. En virtud del tiempo, mejor continuemos con este tópico con un nuevo mito a derribar: Draco Malfoy es un hombre seguro de si mismo, siempre que Voldemort no amenace a su madre – En la imagen aparece el susodicho, escribiendo atentamente durante los TIMOS, lo cual extraña a las espectadoras porque no tiene algo que sirva para el famoso mito - ¿Una imagen común y corriente, cierto? Eso se llama las apariencias engañan, porque para que sepan este hurón desteñido es un maldito supersticioso. La corbata que ven ahí es la misma para todos los exámenes y eventos importantes – Hermione señala con el dedo la imagen mágica del telón y se voltea hacia las chicas – ah y por cierto ¡HOY LA ESTÁ USANDO! – descubre una manga de la túnica y da cuenta que poco más abajo del puño puede verse una corbata verde y gris fuertemente amarrada a la camisa, manteniendo sujeta su mano en la dichosa prenda - ¿Cómo creen que lo sé? porque como parte de la orden del fénix más de alguna vez me tocó ser quien tomara las fotografías de seguimiento de los sospechosos de traición. Y no se alteren, que la orden del fénix funcionó mucho antes del dichoso tomo en que hablan de ella, así que no revisen sus libros, porque Rowling hizo lo que quiso con la verdadera historia.

Sin darse cuenta se han atorado los botones de la manga de su túnica y la de Malfoy, cosa que descubre al terminar de hablar e intenta zafarse sin éxito. Ese momento es aprovechado por Draco, que jala del brazo a la castaña, haciendo que su cara quede a centímetros de la de Hermione.

- No sabía que te gustaba jugar a la espía Granger, que traviesa eres. ¿Me espiaste en la ducha también? Porque si me fotografiaste entrando al baño, supongo que te quedaste a ver el espectáculo completo ¿todavía fantaseas con mi cuerpo cubierto de espuma? - le susurra coquetamente, alcanzando a rozar su boca con la de la castaña.

La gran pantalla retumbó, producto del grito que todas las espectadoras muggles dejaron escapar ante una escena de dramione en vivo. Ambos enemigos de frente y todo listo para un beso de película, pero como siempre que va a alcanzarse la perfección, ocurre un percance.

- Eres un cerdo Malfoy, eso quisieras – intenta zafarse, pero solo puede voltear la cara, para evitar que el rubor de sus mejillas fuera mal interpretado por el rubio - fíjate que a quien siempre enviamos a fotografiarte y aún debe soñar con tu cuerpo es Zabinni. No sabes cuantas veces nos suplicó usar la cámara para fotografiar las mazmorras – frase que es dicha justo en el momento en que puede soltarse de su enredo con el rubio, el cual parece estar indigestado por las arcadas que no puede evitar - ¿quieres una poción para el malestar de estómago? Y eso que no te he dicho que aún conserva las fotos que te tomaba en las duchas, después de los partidos de Quidditch.

- La puerca eres tú, como es que fueron tan morbosos de enviar a espiarme a ese que siempre me quiso comer como pastel de carne - el rubio movía la cabeza, como intentando sacar de su cabezala imagen de Blaise fotografíandolo maliciosamente en secreto - nunca pensé que usarían métodos tan retorcidos para obtener información.

- Ay por Dios Malfoy, no seas homofóbico, a ti te gustaban las chicas y a él los chicos, punto - Hermione parece molesta ante el escándalo de Draco sobre las fotos de su ex-compañero - más de alguna vez tú también anduviste fotografiando a tus víctimas, señor casanova.

- Que yo sepa jamás se quejaron ante el Wizengamot así que víctimas no hubo, sólo mujeres complacidas - nuevamente se acomodó bien en su asiento y sonrió de medio lado a la gran pantalla, con el consabido efecto en sus admiradoras - repito lo que dije cuando comenzó tu estúpido tópico,yo siempre he sido tan elegante y de buen gusto al vestir y eso realmente juega a mi favor, no como tu marido el pobretón.

- No te metas con mi marido, porque ahi vas a quedar calladito de un sólo movimiento de varita - la castaña hace el amago de sacarla de su bolsillo, pero se contiene y lo mira desafiante - pero hoy no la necesito, porque "una imagen vale más que mil palabras". Otro mito que se derrumbará el día de hoy: Draco Malfoy camina como todo un galán, ondeando su túnica al pasar. La siguiente imagen las va a dejar boquiabiertas, así que espero no se disloquen la mandíbula.

La fotografía mágica muestra a un Draco caminando algo más apurado de lo normal, con las manos en los bolsillos. Al parecer fue su túnica la que hace que se enrede y se vaya al suelo sin poder apoyarse en algo para detener el golpe. Una sonora vibración nuevamente fue recibida desde la gran pantalla, ya que todas las chicas intentaban decirle que lamentaban que hubiera sufrido tal accidente. Carteles escritos de manera apresurada y unas muecas que parecían "sana, sana... colita de rana", comenzaron a cubrir cada una de las ventanas. El rubio no había podido evitar bajar la cabeza ante la bochornosa escena, pero la reacción que se produjo por la imagen le devolvió nuevamente el orgullo que había sido pisoteado por la ex-prefecta-perfecta-espia-de-la-orden.

- ¿Ves? estas chicas saben que un accidente lo puede tener cualquiera. Y tú tímida muggle, no te escondas tras tu letrero ¿enfermera es algo así como medimaga, cierto? ¿Entonces por qué dices que eres enfermera y que puedes curarme a besos? - la joven, con una chapita que decía Eni, se apresura a responderle con otro letrero - ¡pero si de tímida no tienes nada! ¿haces milagros con ellos? pues te recuerdo que, aunque eres de mi agrado visual, soy un hombre comprometido y no gusto de serle infiel a mi esposa. Ay malvada rata sabelotodo, creo que no has podido hacer mucho para destruir la imagen que tienen estas mujeres de mi.

- Cállate Malfoy, deja de hablar que ya no sabré donde pararme sin toparme con tu ego. Para mí ya es un avance el poder mostrarte como ser humano y no como una fantasía de hombre perfecto - Hermione parecía molesta e intentaba contener las ganas de lanzar un hechizo para hacerle desaparecer la boca - Y como última imagen para este tópico, tengo que revelar otro de los grandes secretos de Draco Malfoy, su fijación por el encaje.

- Vamos Granger, que para nadie del mundo mágico y muggle debe serle desconocidos mis líos de sábanas - Draco volteó para mirar a la gran pantalla y guiñó un ojo a las espectadoras - así que si quieres mostrarme con alguna de mis novias de la escuela, ve... muestra lo que tienes.

- Si me has dado el permiso, claro que revelaré tus aventuras en la cama con tu amante número uno... ¡tu almohadita de bebé! - alcanzó a decir, antes de soltar una carcajada que hizo eco en toda la habitación - este huroncito jamás se fue a dormir sin antes abrazarse a ella. Incluso mis espías me comentaron que la escondía de día para que nadie viera que el galán de los slytherin aún era un pobre niño.

La foto en cuestión es revelada y la imagen del rubio abrazado a la almohada, como si esta fuera su mejor amiga (y vaya que amiga) vestido solo con un pijama corto, lo suficiente para mostrar su cuerpo. Si no fuera porque la pantalla se encuentra insonorizada, un gran aww se habría escuchado. Las mujeres de la pantalla están totalmente derretidas ante la ternura personificada por el hurón dormido.

- ¿Qué les pasa? es un maldito infantil ¿qué hombre dormiría a esa edad con la almohadita de la cuna? ¡mírenlo! - Hermione no quiere admitir que ha perdido esta batalla contra las dramioneras. No ella, que planificó este tópico durante una noche de insomnio y pensó que cada imagen mágica fue adecuadamente seleccionada - No puedo creer que estoy frente a mujeres que no saben mirar más allá del cuerpo de esta... cosa. Creo que voy a tener una larga lucha con ustedes, así que mejor preparo el próximo tópico. No puedo desgastar más mi tiempo y hay mucho para avanzar. Así que...

Una nueva imagen se presenta, pero parece que ha sido puesta por error dentro de la planificación de los tópicos. Una sonriente y muy arreglada Hermione posando a la cámara, como si ella misma hubiera sido la fotógrafa. Hasta Draco estaba absorto mirando lo bien que lucía ella en la imagen, que ni se dio cuenta que fue desatado de la silla.

- ¿Y eso Granger? ¿qué acaso te pusiste a modificar imágenes tuyas, luego de las del vejete de Sirius? - se levantó y comenzó a arreglar su túnica, un poco desordenada por los movimientos mientras estuvo atado.

- Porque yo también sé lo que valgo traje estas fotos, me tiene harta eso de que siempre sea la que se ve bonita en séptimo y antes un esperpento, aquí traigo las pruebas de que fue una cruel forma de tratarme por parte de esa JK...

" La otra cosa que Rowling olvidó: una ratón de biblioteca con curvas"

No Más Dramiones! Capítulo 5: Dos lados de una incómoda llamada (II Parte)"Como una madre se vuelve una psicópata de cuidado"

Draco y yo hablaremos en este tópico acerca de los Dramiones. En ellos...

Un fuerte sonido interrumpe sus palabras, algo así como ¿una alarma de incendios?. Draco estuvo a punto de sacar su varita, cuando Hermione con un movimiento de mano se lo impidió y sacó del bolsillo de su túnica un móvil.

- Si me disculpan... Draco, encárgate de darles una idea del tópico - alcanzó a decir, mientras tomaba el teléfono y se alejaba un poco para contestarlo. Para su desgracia, un lugar donde aún podían verla desde la gran pantalla las adictas a los Dramiones y, obviamente, Malfoy...

...

- Aunque sabía que Isabel había estado con Lucius, su primer hombre, él se sentía absolutamente capaz de sacar las marcas que esas pálidas manos habían dejado en el cuerpo de su amada. Invisibles, para cualquiera, excepto para Sirius. Deseaba borrarlas como si fuesen de hollín, usando sus manos y lengua hasta que su accidentada primera vez fuera solo un mal sueño. Recorrería cada centímetro hasta que todo le indicase que sólo existía él en esa piel de tacto aterciopelado, demostrándole lo que es una entrega en cuerpo y alma, lo que es ser tratada por un hombre de verdad - Emily Granger abre los ojos como platos en medio de la lectura de su fic favorito, "Pasión Infernal". Lee en voz baja, casi susurrante, para darle mayor dramatismo al contenido de la historia – Nada de palabra dulces y embustes para hacerla suya y encasillarla como un número más en la morbosa estadística de las amantes de una noche, esa que Lucius mantenía anotada en el viejo cuaderno de la sala común Sly. La besó suavemente en la comisura de los labios, tortuosamente lento, para provocarla a que cerrara los ojos y se rindiera ante la sensación de ese leve contacto. Fue en ese momento que la miró y no pudo dejar de deleitarse ante el rostro de la mujer que lo traía completamente loco - el calor se hacía insoportable en aquella pequeña habitación, todo gracias a semejante escena.

Emily no puede contener su asombro. La pasión de su amado personaje de Fics la descoloca cada vez que lee, provocándole atacar a Albert al llegar a casa, porque, como plus, además de haber buenísimos argumentos, había escenas que le provocaba intentar variar su vida “intima”. Desde que conoció la página se ha dedicado sólo a buscar historias de la época de los merodeadores, porque ellos actualmente tienen, o tendrían, su edad. La sola idea de leer fics de categoría M, donde pudiese aparecer su hija, nuevamente, le causaban problemas cardiacos. Las historias le comenzaron a parecer interesantes cuando se dio cuenta que había de otros personajes, distintos a esos jóvenes que podrían ser sus hijos. No pudo evitar recordar su ingreso al mundo de Fanfiction, gracias a los Dramiones y nuevamente tuvo que calmar la visión de su hija teniendo sexo salvaje con el rubio, tan malvado como encantador, con ese caminar arrebatador... tal como su padre Lucius...

“Ay, calma esa afiebrada cabeza mujer que ese muchacho podría ser tu hijo, no puedes pensarlo en cueros”, se reprochó mentalmente mientras tomaba un vaso de agua y lo posaba en sus sienes. “Y deja también de sacar al baile al padre, que bien bueno estará, pero ha sido un malvado hombre”. Aunque sepa que los fics son obviamente ficticios y se haya enterado por su hija de los niveles de maldad del mayor de los Malfoy, no podía dejar de pensar si era cierta la fama de galán seductor y sobre todo los comentarios acerca de su cuerpo que, se murmuraba, mantenía en perfectas condiciones gracias al ejercicio “piensa mejor en cómo dejó a esa pobre Isabel, sola y abandonada después de su primera vez... pero que primera vez, si con esa me quedo feliz, aunque la segunda se demorara años... ay pero que cosas pienso, mi mente me traiciona y la cochinada se apodera de mi, muuy mal Emily, vas a tener que serenarte o el pobre Albert va a ser quien caiga al hospital con algún hueso roto, todo por las acrobacias que se te ocurren cuando lees "Pasión Infernal", tenía que hacerlo por la continuación de su vida sexual. Su marido, gracias a su renovada imaginación por las historias, cada día está más sorprendido de las “habilidades” de su mujer, correspondiendo como pudiese ante su amada. “Ese Sirius antes de Isabel sí que hizo de las suyas y vaya que "conoce" Hogwarts, pero mejor dejo de pensar estupideces y mejor leo el otro que dejé guardado, así con una historia dramática me calmo un poco. Creo que existen una serie de conocimientos acumulados en estas historias, mira que estar solo en la imaginación de quien escribe, más de una historia verdadera debe haber hecho alguna de estas cosas antes de escribir o más de alguna lectora debe haber utilizado estos tips como yo”, concluyó pícara.

La nueva lectura provocó efectos no deseados en la pobre Señora Granger. "Amor en Penumbra", es el fic de un amor imposible en que Lily Evans y Remus Lupin tienen un amor a escondidas, ya que ella está casada con el mejor amigo de éste, James Potter. No sabe cuantas veces ha llorado leyendo a ese par que se adora sin siquiera poder hablar al mundo el sentimiento que los mantiene encadenados. Ha sido testigo de como han mantenido el lazo, mal disimulado de amistad, a través de paseos por la ciudad… cada tarde, después de las seis. Se cuentan todo: ríen, se consuelan, aconsejan... tantas cosas, tal como deberían hacer un par de amigos entrañables, aunque el roce de sus manos delate que quieren ir mucho más allá. Este capítulo los muestra después de una pelea de James y Lily, en donde Remus ha salido desesperado a buscar a su amada que lo ha llamado por medio de una carta embrujada, por medio de la que se comunican. Se ven y ya no pueden evitar seguir engañando al corazón, porque sus ojos muestran cuanto se necesitan en aquel momento... y que debían estar juntos, aunque fuese como amantes, aunque destruyeran el corazón de James.

Unen sus frentes y sus manos a los costados, cerrando los ojos al sentir el alivio de estar juntos. De pronto, las bocas se buscan desesperadamente, poniendo fin a la agonía que se había prolongado por años, reconociendo la pertenencia del uno hacia el otro y que ni el mismo Merlín podía hacerse parte para separarlos o eso creían. Una sensación de quemazón invadió a Lily, provocando que se estremeciera dolorosamente. Remus se asustó y alcanzó justo para tomarla en sus brazos y evitar que cayese al piso. La realidad los golpeó fuertemente, ya que se hizo presente el lazo que unía a dos personas que estaban casadas por el rito mágico. Cada descendiente de los Potter y sus consortes, estaban unidos por un encantamiento, el que se realizaba al final de la ceremonia de matrimonio y que tenía por finalidad alertar cuando uno de ellos cometía infidelidad. Esta sólo detonaba sus poderes ante manifestaciones de tipo físico, manteniendo a salvo de todo peligro a quienes no eran fieles en el pensamiento, como hasta hacía poco estaba Lily. Remus no sabía que hacer ante su amante desmayada y el pronto arribo del enfadado esposo, porque también el sufría las consecuencias del desliz… y un continuará fue el inicio de toda una fatalidad…

- ¡Maldita sea esta escritora que actualiza tarde, mal y nunca! justo cuando estaba interesante pone "Continuará" ¿que acaso quiere enviarme directo a la clínica? - la Señora Granger iba directo a explotar de la rabia - ¡Y se disculpan cuando aparecen de nuevo! ¿qué piensan, que una tiene que estar sentadita esperando la notificación de actualización? - cada día disminuían las notificaciones, que hasta hace una semana eran tantas que tenía que leerlas a hurtadillas, aprovechando el sueño "cansado" de su esposo. "De algo que sirva la calentura" pensaba pícara. Si pudiera le enviaría mensajes a todas las lectoras de Fanfiction para iniciar una campaña de promoción de las actualizaciones. Porque para ella el Fandom no iba en descenso, sino que algo raro tenían las escritoras y eso lo iba a descubrir, pero primero algo le golpeo la mente y le provocó un dolor en el pecho ¿es tan así eso del conjuro matrimonial? su Hermione estaba casada con un descendiente de familia antigua y quizás si ella quisiera alejarse del troglodita jugador amateur de escobitas voladoras, podría terminar mal y ella... ¿y si le pregunto, pero cómo lo hago? Claro que ella debía saber que efectos tenía el conjuro matrimonial sobre ella, pero la duda la hace sentirse muy inquieta, pero por la pobre Lily. Sabía que el grito de su hija no se haría esperar, porque la castaña ya había discutido con ella sobre la infidelidad, en aquella tarde en la clínica, pero la curiosidad era más fuerte... ¿Qué podría suceder en el caso de la historia? nuevamente maldijo por lo bajo a la escritora de aquel fic y tomó el móvil que tenía en su bolso.

Sonido de marcado de teléfono: tut... tut... tut. El corazón latía con fuerza, todo por culpa de una bendita historia que la había dejado comiéndose las uñas. Su hija se estaba demorando más de lo acostumbrado, ya llevaba tres tut...y

- Hijademicorazóntengoalgourgentequedecirteaunquesiestásocupadanocreopero... ¡necesito una respuesta! - gritó cuando sintió que contestaban su llamada - ¿estás ocupada con alguien? - el corazón bombeaba a mil por hora y era una máquina escupidora de palabras - ¡siquieresllamoenunratomásperonecesitosaberalgo! - todo de un tirón y sin siquiera respirar.

- ¡Mamá, no me grites! ¡Te dije que estaría con Ginny! - ahí tenía, la hizo enojar, ahora a contener la furia de su pequeña Granger.

- Perdón hija, pensé que estabas con algún compañero... trabajando, porque como no contestabas... supuse que había ocurrido algo en el trabajo, como la vez pasada y... - algo raro estaba pasando, no en vano era su madre, pero decidió bajar el tono de la voz para evitar sulfurarla más.

- ¡La Hermana de Ron! ningún hombre heterosexual tiene ese tipo de apodos, tu cabeza ya se está inventando una novela rosa de pasión y engaño, no deberías haberte retirado... ¡anda a trabajar a la consulta!

¿Apodos? si ella no cuestionó que ella estuviera con su cuñada y amiga. Estaba demasiado alterada para poder preguntarle algo, su Hermione no era la misma de siempre, seguramente algo debe haberle pasado y justo le sale con esa pregunta, pensó culpable. De pronto, miró su laptop y la escena final de "Amor en penumbras" se hizo presente. Le preguntaría sutilmente y nada pasaría, porque la curiosidad mal contenida podría pasarle la cuenta y no quería volver a la clínica.

- Hermione, estaba leyendo sobre el mundo mágico el otro día y leí algo sobre el matrimonio. Decía algo de que el conjuro era tan poderoso, que cuando dos magos se enlazaban y uno de ellos cometía infidelidad, el otro lo sentiría... eh ... como fuego... por ejemplo, si tú engañases a Ron, él...

- ¡Mamá, que mi marido no va a morir rostizado si lo engaño! ¿De dónde sacaste esa estupidez? Créeme que si fuera así medio mundo mágico estaría ardiendo en llamas...

- Pero yo lo leí hija y... ¿es falso? oh ¿en serio? - preguntó dudosa, pero con la curiosidad sosteniéndola.

- ¡No es una vil excusa! Mamá, por amor a Dios, soy fiel y amo a Ron - ya no podría contener al Volcán Hermione, que estaba lista para erupcionar y telefónicamente, por lo cual los efectos se sentirían en la misma china.

- Pero Hermione, si no dudo de tu fidelidad, es que he tenido esa duda desde que leí ese libro y... bueno, a menos que tú andes viendo para el lado - "bien Emily, ahora si que va a matarte y sin siquiera usar las manos, ahora te arrepentirás con todas tus fuerzas por haberla mandado a esa escuela" pensó apenas lanzó aquella frase al aire.

- Estás inventando cada cosa y ya das miedo, todo por una estúpida historia que leíste... - vaya, si que está enojada. Hay algo sospechoso por la reacción de su querida hija, quien si hubiera sido otra la ocasión le habría dicho "no pienses tonterías". Alguien habrá echado algún rumor ¿o se estaba persiguiendo? ¿su pequeña despeinada tenía un secreto?

- Hermione te digo que lo leí en un libro, no te pongas así, pareces loca... - a ver si con eso la hacía volver a la realidad, pues de verdad estaba asustándola.

- Pero... no... ¿Te compraste otro laptop? - La habían descubierto y no existía la manera de sacarse de encima la verdad.

- Yo... no inventes, si yo - ¿Cómo maquinar una excusa a alguien que adivina hasta el pensamiento? "Debería haber matado a la Lechuza, la que traía la carta de Hogwarts, de un escobazo, gracias a ella estoy en este lío" en su pensamiento, el trasladar la culpa a otro ser viviente debería bastar para sacársela de encima.

- ¡Sigues metida en Fanfiction! - Ahora si se había declarado la Tercera Guerra y ¡Por teléfono! ¿donde había una trinchera? - ¡Voy a llamar a Papá! te lo buscaste querida ¿Dónde estás?

Justo en ese preciso instante, cuando ya tenía la excusa perfecta, cuando su trinchera incluso estaba decorada a su antojo, se escuchó una voz cerca del teléfono. Parece que la madre de Hermione había pedido un té con limón y se lo estaban dejando junto al laptop, por las recomendaciones que tuviera cuidado con posibles electrocuciones. La tía Susan se había convertido en una posible víctima de asesinato en primer grado: "Mujer rabiosa mató a Tía por servir el té apropiadamente"

- ¡La casa de Tía Susan no es un escondite! ¡Me importa un soberano pepino que sea viejita, sorda y no sepa de internet! ¡Deja de comportarte como una niña jugando al detective privado!, tienes diez minutos para irte a casa y dejar el computador con la tía... no te vas a librar de la furia de papá... vas a ver como me cree a mí... ahora, si me permites, continuaré conversando de algo más agradable con Ginny, a ver si se me pasa algo de la molestia que siento... adiós...

Tut... tut... tut. El sonido del teléfono, al finalizar la llamada, coincidió justo con el comienzo de la defensa de Emily. En algo raro andaba Hermione, eso lo averiguaría con o sin magia, porque de un rato a otro su querida niña se había convertido en un gato de espaldas, defendiéndose ante cualquier palabra, incluso las disculpas. Llegó a insinuar que su madre la estaba persiguiendo por algo ¿en qué estaba metida Hermione?. Decidió salir de aquella casa, para volver a su hogar antes que Albert, ya que sabía las consecuencias de los enojos contagiados de hija a padre. A poco después de haberse despedido de su Tía y caminar hacia su auto, estacionado a una cuadra, Aunque inmediatamente respiró aliviada cuando sintió algo en el bolsillo de su chaqueta... el móvil de Albert. De alguien había sacado la inteligencia Hermione y no había duda que de ella. Por algo esa mañana despistó a su esposo y se llevó el teléfono con ella, ya que algo en su interior le dijo que alguna vez la sorprenderían en su pasatiempo secreto. Su marido podía ser una maravilla, excepto por su despiste ¡y como bendecía en ese momento su defecto!

Cuando llegó a su auto y estaba por abrir la puerta del piloto, se dio cuenta de que cinco jóvenes estaban enfrascadísimas en una conversación a viva voz. Para cualquier persona, hubiera parecido que hablaban en chino mandarín, excepto para ella:

- Un vestido así de sencillo me imagino que usó Isabel para el baile de primavera. ¿Cómo fue la descripción? ah ya recuerdo: "Azul anochecer, de la seda más fina y de una sencillez y elegancia nunca antes vista" - exclamó una de las chicas, apuntando la vidriera de la tienda de vestidos de gala.

- Anizzz, ese vestido no es de seda, para mí ese vestido se parece a uno que vi en una revista ¿se acuerdan que se las mostré? - contestó aún más emocionada otra de las amigas.

- Lo mejor hubiera sido ver la escena en vivo y directo, lástima que sea todo de ficción. ¿Se imaginan a Lucius y a Sirius? ay... que placer a la vista, si ellos dos son personajes de ensueño ¿por qué la Rowling no le dio a estos personajes todo el potencial? menos mal que existen los fics... ay señor... que delicia imaginármelos - una tercera hiperventilada babeaba delante de la tienda, mientras que las otras dos restantes comentaban animadas que esperaban pronto la actualización.

"Si supieran que actualizaron hace dos horas, vería una carrera para medalla olímpica aquí mismo" pensaba Emily, mientras sacaba la alarma de su vehículo y acomodaba su bolso en la parte trasera. Ella sabía que ese grupo de amigas era fanático de esa historia, mas se contuvo de acercarse a las chicas con la buena nueva, porque no quería parecer desubicada y la imagen mental de la cara de ¿qué diablos le dio a esta señora? de ellas fomentó su silencio."Pero acuérdate de Lini Espacial, ella tiene tu edad y escribe" fue su regaño mental y ese pensamiento la tranquilizó, haciéndola reir de buena gana. Para leer y escribir fics no hay edad, punto y se acabó la discusión, lástima que tuviera que ver tanta historia con su hija involucrada, ya que reducía sus posibilidades de lectura en un alto porcentaje. Y escribir.... mmm...

Cuando se disponía a encender el motor, una mujer llamó su atención. Esta vez una adulta, pero de aspecto juvenil, estaba caminando por la acera contraria. Llevaba grandes paquetes de compras y estaba acompañada del que parecía ser su marido.

Ginny y Harry Potter...

¿Entonces, donde estaba Hermione? ¡Su hija realmente estaba en algo!. Esto se estaba adquiriendo los matices de una de las historias que amaba leer. Le habían mentido y descubriría la verdad, aunque sin poder utilizar magia, porque el mundo muggle también tenía sus trucos. Tomó una libreta y quiso anotar algunas cosas, pero no supo qué poner. Algo se le tenía que ocurrir y pronto, necesitaba una maldita señal. Luego reparó en que el móvil de Albert le estaba causando molestias y pensó meterlo en el bolso. Cuando estaba por hacerlo, miró el aparato fijamente y recordó un llamado recibido hacía unas dos semanas... primera vez en la vida que quiso besar a uno de esos vendedores de promociones telefónicas

- ¡Eureka! - gritó tan fuerte, que llamó la atención de los que pasaban por ahí, quienes la miraron asustados, porque el semblante de Emily era de terror.

Tomó su móvil y marcó tres dígitos, números que le daban el poder de hacer algo para resolver el misterio. Luego digitó dos más, los que darían más fuerza a la idea...

Tuut... tuut... tuut...

- ¿Aló?, buenas tardes, me llamaron hace un par de semanas para ofrecer el servicio de ubicación con móviles de mi familia, algo como GPS móvil ¿está esa promoción? - hizo un gesto de triunfo, silencioso para no arruinar su buena suerte - oh... claro que lo quiero ¿cuanto se demoran? ¡Media Hora! pero claro que espero, no se preocupe... es que me asombra su eficiencia - mentiras descaradas para descubrir a la DESCARADA MAYOR - gracias y espero su mensaje de activación ¡de verdad muchas gracias!

Si Hermione pensó que había ganado la batalla telefónica con un poco de amenazas, ni se imagina lo que le espera. La mentira tiene patas cortas... demasiado cortas...

Continuará...

jueves 14 de mayo de 2009

No Más Dramiones! Capítulo 4: Dos lados de una incómoda llamada (I Parte) "Hiperventilaciones Online, acaloradas fantasías y Babeos Electrocutantes"


Dos lados de una incómoda llamada (I Parte): Hiperventilaciones Online, acaloradas fantasías y Babeos Electrocutantes...

Draco y yo hablaremos en este tópico acerca de los Dramiones. En ellos...
Un fuerte sonido interrumpe sus palabras, algo así como ¿una alarma de incendios?. Draco estuvo a punto de sacar su varita, cuando Hermione con un movimiento de mano se lo impidió y sacó del bolsillo de su túnica un móvil.

- Si me disculpan... Draco, encárgate de darles una idea del tópico - alcanzó a decir, mientras tomaba el teléfono y se alejaba un poco para contestarlo. Para su desgracia, un lugar donde aún podían verla desde la gran pantalla las adictas a los Dramiones y, obviamente, Malfoy...
...
En el momento en que Hermione se aleja para contestar el Móvil, en la gran pantalla la actividad no se detiene. Podemos ver a un grupo bastante particular en uno de los computadores. Cuatro mujeres se encuentran ante el mismo ordenador. Atia, Jennifer, Natalie y Katty no pueden creer que esta maravilla coincida con su reunión para hiperventilar colectivamente. Atia, está sentada al frente, al ser la dueña del aparato, mientras sus amigas están repartidas a sus costados. Están impactadas con lo que sucede en esa pantalla. Si alguna vez se rieron porque la exageración de la dueña al comprar una de 21 pulgadas, eso pasó al olvido. Ahora es considerada como la mayor bendición ante lo que estaban contemplando boquiabiertas. El galán que tantas veces vieron recreado en los fics que acostumbran leer por las noches, Draco Lucius Malfoy, era toda una realidad... una de alta y perfecta definición... no sólo por la calidad de la imagen...
- ¡Maldito ventilador! está demasiado lejos y yo muriendo de calor - Katty, se abanicaba a dos manos para pasar el malestar - la loca esa de la Granger nos dejó con este hechizo que nos impide pararnos de la silla y creo que nos ha metido en una especie de burbuja... ¡que perra! y yo que me sofoco ¿hace calor o soy yo?
- Katty, eres tú una maldita calenturienta, aunque... yo también tengo la temperatura por las nubes. Definitivamente se debe crear una nueva escala de temperatura: Celsius, Kelvin, Fahrenheit... y Malfoy - Jennifer trata desesperadamente de sacar algo del bolsillo de su pantalón, celebrando cuando puede alcanzar su amada cajetilla de cigarrillos - ¡al diablo el calor y disfrutar la vista! y que mejor que con el vicio perfecto para estas circunstancias - dijo encendiendo uno, al tiempo que aspiraba con un dejo de placer.
La pequeña habitación pronto se saturaría de aquel humo, pero para ella no era un problema. Esta fumadora confesa está mirando la pantalla, como si quisiera comerse sin aliño alguno al rubio que parece observarla fijamente, o por lo menos eso quería creer... ¡Si estuvieran en vivo ya habría saltado a sus brazos! ese rubio no le vendría con la idiotez de la sangre pura, porque tenía el suficiente talento para convencerlo incluso que Harry Potter podría ser un maravilloso padrino de bodas.
- Jenny ¿Vas a fumar justo cuando estamos todas apretadas? - Natalie, la pelirroja del grupo, estaba hecha una furia, ante su amiga que estaba extasiada cigarrillo en mano, observando al personaje de sus fantasías - te dije que solamente en el balcón, pero como no puedes moverte apaga esa cosa - la estaban interrumpiendo cuando fantaseaba con que si habia aparecido online el rubio... quizás el padrino podría aparecer en defensa de su ahijado... porque rogaba que la Rowling lo incluyó en su larga lista de muertos solamente para hacer una dramática escena... y si fuera así... ay... él podría estar vagando por el mundo con su estela de misterio y sensualidad... tan tentador como el macho que tenía en la pantalla. ¡Que bueno sería que apareciera el padre para involucrarse en el cuento, ya que tanto odia la sangre impura!... Big Daddy furioso y listo para la acción... ¡Por Merlín! definitivamente necesitaba ese puto ventilador...
- Es que ese macho provoca un orgasmo con solo mirarlo... ¡miren a ese papazote! - es el cigarrillo más gozado de la historia. Cada bocanada lanzada en dirección a Draco, de manera maliciosamente sensual. En unas cuantas e intensas aspiradas se consumió, pero se disfrutó plenamente o así parecía por la felicidad que reflejaba la cara de Jennifer - Esos ojos, esa manera de sentarse como si fuera el Rey de Slytherin... tan sensual, altivo - ese hombre es toda una promesa para sus más ardientes sueños literarios.
Draco Malfoy se estaba divirtiendo en grande y sonreía ante el resultado de su juego de seducción online. Atia, quien estaba justo al frente de la pantalla apenas si podía hablar algo. El rubio deliberadamente se acomodaba en su silla y sonreia maliciosamente a la gran pantalla. A veces parecía que jugaba a las miradas sexys y que susurraba algo a las presentes haciendo que la imaginación volara. Todo esto le causaba a la pobre Atia problemas de respiración y acaloramiento asfixiante.

- Y yo que me reía de los cuernos mentales de mi novio... - pensaba Atia, mientras creaba una estrategia mental para pasar de la infidelidad imaginaria a una real, con un sólo toque de polvos flú o quizás con la ayuda de un mago que la apareciera... una verdadera misión imposible. Además de acalorada, ahora se sentía mareada... aunque el mayor peligro no era que sufriera un alza de presión, sino que no se percatara que su babeo mental se había transformado lentamente en uno real.

- Es mejor que las imágenes que tengo guardadas en mi laptop, si pudiera le tomaría una foto justo ahora... a ese le retrato hasta la huella digital - suspiraba Katty, mientras comparaba imaginariamente los fan arts con el huroncito coqueto - ¡miren! que se pasa la mano por el cabello de manera tan... tan... ay... sin esa gomina su cabello parece que tuviera hebras doradas... me recuerda a una imagen que tengo de protector de pantalla.

- ¡Claro! la misma que me dejaste de protector de pantalla en la oficina, junto a una carpeta de setecientas imágenes del rubio. Por la que mi jefe me interrogó hasta que lo convencí de que era un virus - dijo una molesta Jennifer, quien recordaba que tuvo que aguantar un sermón acerca del uso del antivirus previo a bajar cualquier tipo de documento de la red - y que decir de tu "pornografía artística" almacenada en mi laptop... con esas imágenes de la imaginaria relación entre Sirius y Remus. Andas siempre buscando la cochinada en las imágenes ¡Y que decir de las historias que lees! ¡Yo leo lemmon pero tú eres la única con tus favoritos 100% limoneros!

- No te hagas la inocente, que bien te recuerdo de que tú me sigues la pista, sólo que te averguenza dejarlas de favoritas. Yo reconozco que me gusta el lado oscuro y sexual del asunto, no como tú "señora casada que cuida de su reputación". ¿O quieres que te recuerde cuando olvidaste una copia de cierto capítulo con ese candente de lemmon en la impresora común de tu oficina?

- Cállate, no tienes para que recordarlo, simplemente no podía leerlo directamente así que lo imprimí, fue una lástima que estuviera todo programado para dos copias - Jennifer estaba roja hasta el pelo y quería asesinarla por recordarle - aún me duele el estómago, ya que justo el jefe tuvo que ir a sacar sus copias de un artículo web... uff... menos mal que pensó en que eran historias eróticas de un spam.

- Uy si, y todos creen en Santa Claus. Aún recuerdo lo que dijo tu compañera de trabajo, esa muy simpática... con la que fuimos a beber el mes pasado. "Me van a creer que el jefe tomó unas hojas que estaban en los artículos impresos ¡y casi se muere del espanto!... más encima siempre lee siempre en voz alta, así que todos escuchamos el por qué de su horror: "...gimió ruidosamente el rubio, sobre una castaña que apenas podía contener sus gritos de placer..." ¡que vergüenza! ¿me van a creer que hay gente que lee esas cosas? yo aún sospecho de Janet... la de Recursos Humanos" - Katty intentaba inútilmente contener las carcajadas que escapaban traicioneras. Obviamente todas, al escuchar la divertida historia, supieron inmediatamente que era ella y no dejaron de burlarse por su indiscreción, eso si... de manera privada.

- Si siguen hablando las golpearé... me desconcentran... - Natalie ya tenía preparado su asalto mental ante los sensuales movimientos de Malfoy - ¡tienen al macho de sus sueños de manera online y no le prestan atención! ay si miren como camina... esa túnica debe estar hechizada para moverse así ¡es un gatito y sabe como ronronear!

- Ahora te gusta el rubius ricus preciosus. Primero haces un simulacro de cambio de fandom y después te declaras la "esposa imaginaria de Severus Snape y Lucius Malfoy" ¿te diste cuenta que no hay comparación con este papazote, maldita bígama imaginaria?

- No molestes, que tú también babeas con Sirius y nadie te dice na... - No alcanzó a terminar porque una fuerte descarga eléctrica por poco las deja a todas con unos rizos de envidia y listas para san Mungo, justo en el momento en que una castaña volvía al mando y se preparaba para tratar su tópico.

- ¡Atiaa que te electrocutas! - dijeron las amigas - mientras la salvaban de cruzar el velo y, de paso, arreglando el estropicio. En medio de las limitaciones, producto de su postura obligada por el hechizo, comprobaron que todo seguía OK con la pobre electrocutada. Fue justamente cuando se percataron que Hermione les hablaba y que el rubio sonreía ante el bochorno, volvieron a su pose normal de espectadoras hiperventiladas. Eso sí, le dejaron claro a Atia que si el computador llegaba a fallar, definitivamente sería víctima de la rabia de sus tres amigas... las que, por ningún motivo, quieren perderse del resto de la diversión...

Continuará...
"Como una madre se vuelve una psicópata de cuidado" (La segunda parte de "Dos lados de una incómoda llamada")
0000000000000000000000000000000

ATENCIÓN
La frase "Definitivamente se debe crear una nueva escala de temperatura: Celsius, Kelvin, Fahrenheit... y Malfoy" no me pertenece. Pika B. Baccara me la prestó (está escribiendo su primer fic, aprovecho de promocionar) en un momento en que necesitaba inspiración. MUCHAS GRACIAS!

lunes 4 de mayo de 2009

Una Hada Madrina de Temer



Breve Historia:


Esta es la segunda parte de la serie "El Nunca Jamás de los Pequeños Magos". Pequeñas historias de varios de nuestros personajes favoritos en su niñez. Donde pueden ver la magia que se esconde en las fantasías infantiles, aquella que podríamos recuperar de a poquito para no perdernos en este mundo que a veces se vuelve tan oscuro...


0000000000000000000000000000000

Hermione Granger cree a pies juntillas que tiene un hada madrina que cuida de ella. No viste de colores ni usa una varita mágica de flashes de brillitos. Ella se la imagina protectora, pero vestida de negro y lista para cualquier eventualidad. A sus cortos cinco años no ha encontrado explicación para los hechos "extraños" que le ocurren en su vida, por lo que el recurso de la magia es lo más adecuado para sus fantasías infantiles. Su madre le cuenta historias antes de dormir, donde siempre aparecen hadas que rescatan de apuros y dan fabulosos regalos y, aunque son hermosas, no le agrada el hecho de que siempre estén vestidas de colores y sus conjuros salgan hechos chispas brillantes desde sus chillonas varitas mágicas.

Nunca la ha visto, pero le gusta imaginársela como tía Rose, la amiga de su madre que tiene un tatuaje y viste siempre chaquetas de cuero negras. En su mente su hada era perfecta, utilizando encantos sencillos, pero potentes, que cumplieran sueños y aseguraran la protección permanente de estos. ¿Quién le discutiría a semejante tipo de hada? uno bastante tonto, porque se arriesgaría a quedar bastante mal parado. Porque Hermione Granger no sólo sabe de historias especialmente creadas para niños, ya que su padre a escondidas le ha mostrado varias películas donde las mujeres no son precisamente unas debiluchas y eso a ella, secretamente, le encanta.

¿Y si yo tuviera una? decía meses atrás y la posibilidad la ponía hiperventilada y feliz. Si ocurriese el milagro, sería capaz de desafiar a su madre y ponerse a saltar en la cama hasta llegar al techo, para celebrarlo. Antes de dormir se concentraba en hacer que se presentara una, pero en vano. "Las Hadas Madrinas aparecen cuando menos se lo esperan los protagonistas" dijo una vez su madre, ante su pregunta acerca de si se podía invocar una en cualquier momento. ¿Y cuanto tengo que esperar mi turno? suspiraba la pequeña, que lo pasa mal en el jardín de infantes, con sus compañeros que la molestan porque se esmera en hacer sus deberes bien y porque reclama para que se guiaran según las reglas de los juegos.


Soportaba estoica las burlas, hasta llegar a casa y sentir que estaba en lugar seguro, donde ellos no podrían molestarla nuevamente... ¡Hada Madrinaa aparece pronto que te necesito!! exclamaba cuando se sentía al borde del colapso.

¿Cuando sus sueños se hicieron realidad? a primeras horas de una mañana, de manera rápida y eficiente. Su madre estaba tratando de luchar con su cabello, cortesía del mejor cepillo de pelo que había podido comprar. Era una tarea titánica, que le hacía escapar más de un grito y que por lo general terminaba luego de casi una hora en que su aspecto se veía algo mejor, gracias a la trenza que su madre había podido crear en medio de ese caos. Ese día su cabello estaba particularmente enredado y no creía soportar lo que vendría, por lo que deseó con todas sus fuerzas que el cepillo desapareciera o iba a gritar con todas sus fuerzas. Se sentó en el banco de madera acostumbrado y sintió a su espalda como su madre acomodaba su cajita con cintas, cepillos y peinetas, lista para comenzar su labor.

Una cepillada y ya le dolía todo, de repente... ¿nada?. Cerró los ojos esperando nuevamente el martirio, pero nada... bueno si hubo algo, un grito exasperado de su madre:

- ¡El cepillo desapareció! - miraba extrañada a todas partes, pero el cepillo que recién habia tomado se habia esfumado - ¿Y ahora que uso? tenemos poco tiempo y no creo poder dejarte bien peinada. Intentaré con un poco de acondicionador y los dedos... - estaba tan concentrada tratándose de explicar el suceso, que no se percató que su hija estaba sonriendo.

"Ha aparecido" se decía contenta, era su pequeña señal de que el auxilio había llegado y cruzaba los dedos porque no fuera de colores ni chispas brillantes. "Debe ser como tía Susan y para moverse debe andar en motocicleta" era el mantra que la acompañó durante todo el día, imaginando el momento en que se le apareciera envuelta en humo y lista para llevar a dar una vuelta.

Pasaron los días y aguardaba con ansias los deseos que se iban cumpliendo gracias a Sussy, como la llamó cariñosamente. Agradeció el árbol lleno de cintas de colores que hizo para ella, cuando deseó que su otro elemento de tortura matutino desapareciera. Su madre le echó la culpa en un inicio, molesta por los aplausos y saltos con los que recibió la noticia, pero se dio cuenta que esa pequeña con suerte alcanzaba las cosas un metro por sobre ella, entonces ¿cómo habría hecho semejante trabajo?

Sussy incluso la ayudó a vencer a los bravucones del jardín de infantes, aunque ahi tuvo que contener sus ganas de reir a carcajadas para evitar exponer a su hada. Amelia Stewart, la niña que siempre decía que quedaría calva cuando la peinaran de verdad, tuvo la desgracia de enfurecerla un día en que fueron de visita a una dulcería. Stewart la había molestado por recibir el premio especial de la dueña, al saber todos los tipos de caramelos de la tienda, mofándose que hacía trampa al tener escondido a su madre en su peinado y que era ella la que se sabía todas las respuestas. "Con mamá no se meten... Sussy... haz algo, vamos que esta se pasó de la raya". Como siempre ésta le respondió de manera eficiente y eficaz, haciendo que una de las viejas paletas de caramelo que adornaban el local, cayera justo sobre la bravucona.


La accidentada tuvo tan mala suerte, que el caramelo se adhirió como pegamento a su cabellera, no teniendo más remedio que cortarla de raíz. Fueron días divertidos al verla con un gorro de lana que tapaba su calvicie, siendo aún más gracioso el espectáculo cuando nuevamente trataba de insultarla en el patio, porque en esos momentos se levantaba un viento de aquellos, que hacía volar su sombrero.

Que agradable y feliz se sentía al estar protegida día y noche por semejante justiciera. Pero que quede claro que ella nunca se aprovechó de semejante ventaja ante sus compañeros y conocidos, ya que "Las hadas no son esclavas y se les debería pagar por sus servicios" pensaba quien sería la futura presidenta del P.E.D.D. vano trató de pagarle con las golosinas sin azúcar que sus padres le dejaban en su mesita de noche todas las mañanas, por lo que intuyó que a menos que la conociera, sería difícil hacerla entrar en razón de que merecía algo por su trabajo, así que por mientras le recordaba, en sus pensamientos, que no se metiera en líos muy gordos, porque no quería que fuese a la cárcel de las hadas por su culpa: "No te pases amiga, que sólo necesito un poco de ayuda.. yo también puedo ¿sabes?"

A medida que Hermione crecía, Sussy comenzó a hacer apariciones cada vez menos frecuentes, tanto que se hacía humo por semanas. ¿Donde estará? era la pregunta que se hacía, preocupada en un inicio que le hubiese pasado algo, para luego resignarse a que había sido asignada a otro chico o chica, uno que realmente necesitaba ser acompañado por ella. Como agradecimiento por si volvía mientras ella estuviese durmiendo, hizo un cuadro con la siguiente leyenda, como su regalo para su Hada Madrina: Los mejores amigos son los que aparecen en tu vida dispuestos a ser tus compañeros de viaje, sin condiciones ni exigencias. Yo creo haber encontrado a una amiga muy especial... protectora y cariñosa... ¿seguimos juntas? Sólo piensa en mí y estaré ahi... lo prometo.

Fue su despedida, un hasta pronto, que esperaba que no estuviese tan alejado en el tiempo. Hasta que una lechuza se hizo presente y una realidad completamente desconocida se abrió ante sus ojos. La carta de Hogwarts le dio dos noticias, una mala y otra muy buena. La primera, para su pesar, era que no tenía Hada Madrina, sino que sus propios estallidos de magia eran los causantes de las travesuras que siempre pensó que era Sussy. Y la segunda, por ende, es que ella misma era su propia hada madrina, la más inteligente, ruda y mágica...


¡Así que era eso! ¡Era una Bruja!. Todo lo que necesitaba estaba en su mente y se dio cuenta de ello cuando abrió el sobre y, días después, fue visitada por el mismísimo Albus Dumbledore.
Sin embargo, gracias a su pequeña fantasía, comprobó que pueden existir los amigos de verdad, aunque sea a nivel imaginario. Hoy después de varios años Hermione, en medio de sus lecturas y sus deberes, se pone a recordar y sonrie feliz. Porque gracias a ella supo reconocer, entre todos aquellos inquietos y asustados estudiantes de primer año, a quienes serían sus compañeros de por vida: Ron y Harry. Dos amigos que aparecieron tal como su "Hada", cuando menos se lo esperó, y se convirtieron en parte de su día a día, compartiendo aventuras y desventuras, pero sobre todo dándole mucho amor.

Sueños con Aroma a Vainilla




Breve Historia


Es parte de una serie de historias llamadas "El Nunca Jamás de los Pequeños Magos"

...

De pequeño, Draco Malfoy se preguntó varias veces por qué su madre y sus amigas podían comer de aquel frasco de galletas, de todos los sabores y colores, que estaba en lo más alto de la despensa de su cocina. Cada sábado su madre tomaba el té con sus ex-compañeras de Slytherin, todas muy finas y educadas, mientras conversaban de vidas ajenas y de cómo destacar por sobre las demás. Él no tenía permiso para asistir a dichos encuentros, pero varias veces pudo espiarlas con algunos pretextos. ¿Por qué no puedo comer una galleta? fue el inicio de su pequeño gran misterio infantil, el no saber por qué si siempre tenía todo aquello que se le antojara, no era capaz de siquiera tomar en sus manos una de esas delicias.


Ese gran frasco, con un dibujo de una gran galleta llena de puntitos multicolores lo obsesionaba ¿a qué sabrá una de esas? Se imaginó que tenían el mismo aroma a vainilla que el perfume favorito de su madre, ese que le da cosquillas en la nariz cuando lo percibe. En vano intentó hacer un berrinche a sus padres, quienes lo ignoraron. Luego fue más astuto y trató de ablandar a su madre, pero en vano. Era todo muy injusto se decía, mientras caminaba derrotado de vuelta a repasar la lección de Francés a la biblioteca de Malfoy Manor. Falló el plan al que siempre recurría para que ésta le prestara atención... ¡Ella se resistió incluso cuando lo vio ahi parado con ojitos suplicantes!


Una respuesta, era todo lo que necesitaba para saber el por qué de la situación. Se dice que hay que tener cuidado con lo que se desea y Draco lo comprobó de la forma más amarga. Un pequeño de cinco años chocó con la realidad de ser hijo de Lucius Malfoy. Un día, en que debía ir al estudio de su padre a su clase de ajedrez mágico, escuchó que sus progenitores conversaban acerca de sus amadas galletas:


- Draco no puede comer ese tipo de estupideces, que se conforme con el postre y que ya es bastante - su voz denotaba desprecio, pero ¿a qué? - lo he visto rondar la cocina y estoy enterado que incluso una vez fue a suplicar que le dieras una, pero sabe muy bien que no puede rebajarse de ese modo. Los elfos domésticos están advertidos y bajo pena de entregárseles ropa en caso de incumplir mi mandato - Draco estaba realmente intrigado, hasta que por fin la verdad se abrió ante sus ojos, más claro que el agua - Eso de la leche y galletitas sólo aparece en los inmundos cuentos de muggles, de esos en que se hablan de sueños e ilusiones estúpidas. Mi hijo debe saber que debe ser todo un Malfoy desde sus primeros años y que se pueden ir al diablo ese tipo de tonterías. Nada de duendes del sueño, de aventuras en bosques mágicos o de deseos pedidos a una nube de colores.


El pequeño ni siquiera podía moverse, porque el dolor ante el secreto revelado pudo más que sus deseos de salir corriendo. A duras penas se dirigió a su habitación, porque tenía que hacer algo al respecto ¡aunque se lo negaran tendría su galleta!. Tomó pluma y pergamino y se sentó en el escritorio del estudio que poseía en Malfoy Manor. Concentrándose en aquel dibujo del frasco, creó una imitación de la galleta de sus amores y, logrando escabullirse a la habitación de su madre, perfumó su obra de arte para que el parecido fuera aún más real. La escondió bajo la almohada y fue hacia el gran ventanal de su habitación. Miró largamente el bello paisaje que rodeaba su mansión, molesto por las palabras de su padre y su eterno sermón de ser todo un Malfoy, el mismo que detestaba con toda su alma ¿por qué perder la diversión de la niñez así de golpe? ¿por qué su padre no lo dejaba jugar como a los demás?. Siempre en clases particulares, desde temprano hasta pasadas las seis de la tarde, recibiendo manifestaciones de cariño de parte de su madre a escondidas. Aleccionado a mirar con desprecio a todos aquellos que a su familia le pareciesen inferiores, divirtiendo a su padre cuando señalaba con muecas de desagrado a los llamados "sangre sucia" y a los pobres. Una simple galleta le provocó un inesperado remezón, pero al menos tenía un consuelo, ya que por las noches sus sueños serían perfumados de la más dulce vainilla, gracias a su dibujo. Aquel aroma que mantendrá intacto sus sueños y esperanzas sin proponérselo.


A la noche siguiente, se preparó nuevamente para adormecerse por el perfume de su "galleta". Se puso su pijama ansioso, abrió las cobijas y depositó su cabeza en la almohada, arropándose feliz de reencontrarse con su pequeño secreto. Al meter la mano para tocarla, se encontró con una sorpresa: una galleta de vainilla, real y con el mismo aroma que siempre pensó que tendría. Se sentó en la cama de un salto y miró hacia todos lados, hasta convencerse que estaba en su propio cuarto. Desde estallidos de magia hasta que su madre cediera a su petición, fueron las ideas que cruzaron su mente, pero ninguna logró convencerlo. En los días siguientes volvió a repetirse el fenómeno de aparecimiento de una galleta de vainilla para él . Se había convertido en todo un detective amateur sin poder encontrar pista alguna. Algo o alguien había convertido su pequeño gran sueño en realidad, pero ¿quién?


Una mañana, al volver a su habitación por unos pergaminos, se topó frente a frente con su benefactora. Niny, la elfina doméstica a cargo del orden de la segunda planta, fue sorprendida in fraganti en la faena de esconder su galleta nocturna. Nunca habían sido de su agrado aquellas serviles criaturas, pero ese gesto en particular lo dejó anonadado, puesto que ella fue capaz de desafiar a su propio padre con tal de hacerlo feliz. Cuando quiso decir algo, se dio cuenta que la elfina comenzó a golpear su cabeza contra la pared, al tiempo que decía:


- ¡Niny es mala! ¡el amo se va a enojar si se entera! - estaba aterrorizada al ser descubierta.
Draco, conmovido hasta la médula por su "hada madrina", ni en sus sueños más locos pensó reaccionar como lo hizo:


- ¡Detente! - dijo de manera firme, mientras que jalaba a la elfina lejos de la pared - no te golpees.


- Pero amo, he sido muy mala y el amo... - Niny lloraba, quizás de dolor, quizás de arrepentimiento - el amo dijo que no debíamos darle galletas, pero se veía tan triste y yo vi su dibujo y... - nuevamente volvía a la pared y se castigaba, cada vez más fuerte.
Draco se imaginó la de golpes que la elfina se había propinado en los días pasados. Le dolió el estómago y sintió que debía hacer algo, para evitar que se dañara irremediablemente. Sabía que si respondía de manera suave ella continuaría y eso terminaría muy mal, ¿qué hacer?. Ante sí tuvo la respuesta... ser todo un Malfoy, pero uno de escasos cinco años que usaría lo aprendido para el bien de otro ¿contradictorio, verdad? él supo como convertir las enseñanzas de odio, en una verdadera lección de vida.


- Niny... - su voz sonaba dura, utilizando todas los trucos de su padre para parecer autoritario y prepotente, frunciendo el ceño y poniendo su mejor cara de desprecio - soy también tu amo, así que espero dejes de hacer tonterías. De ahora en adelante si quieres golpearte por esto, te pediría que lo hicieras aqui - señaló un cojin sobre su sillón predilecto - y sólo una vez... nada de escándalos.


- Pero amito, eso no es castigo - Niny estrujaba el viejo saco que llevaba por ropa, mientras lo miraba suplicante - ensuciaré su sillón


- Para mi es un castigo y punto, así que obedece de una vez - tomó rumbo a la salida, antes que llegara alguno de sus padres a la habitación - y... gracias... muchas gracias.


Así que esa era la respuesta, ante esos inesperados regalos nocturnos. Ese día una sonrisa se instaló en su cara, feliz de hallar a alguien que fuese tan bueno, a pesar del trato y del desprecio hacia los de su especie. Una criatura que, sin querer, ayudó a que no perdiera sus ilusiones que ya pensaba perdidas. Es duro admitir que te cortan las alas apenas quieres despegar los pies del suelo, para evitar que te mantengas planeando en las nubes ¿y si yo quiero soñar con un bosque mágico? ¿tan malo es? pensaba cuando recordaba las palabras de su padre.


Los días continuaron y cada noche, antes de dormir, percibía el aroma de vainilla en su almohada, provocándole cosquillas en su nariz y una agradable sensación en el alma. Era el único momento del día en que podía ser Draco y no un Malfoy, un niño que se dedicaba a jugar y a reir en sueños... a vivir.


Para todos los que recibieron esa carta de Hogwarts ese año, fue un día glorioso, excepto para Draco Malfoy. Sintió un dolor en el pecho, cuando se dio cuenta que su infancia se daba por terminada. Ahí no podría escapar ante sus compañeros de casa, porque era seguro que sería Slytherin (o su padre lo desheredaba y enviaba directo a una escuela perdida en las montañas) y debería comportarse sí o sí "como todo un Malfoy". Esa perspectiva simplemente lo destrozó y la última noche en que durmió en su cama, no comió su acostumbrada galleta. La dejó cuidadosamente guardada en el fondo de su baúl como su tesoro más preciado, hechizada con una poción que le dio Niny, para evitar que se descompusiera.


La primera semana en clases, pasó sin contratiempos, haciendo gala de su apellido y desechando de su lista de contactos a todos quienes no fuesen dignos a ojos de Lucius. Todo tan desagradable, tan falso, teñido de la actuación para el cuidado de la apariencia. Pero de noche, su galleta lo devolvía nuevamente a su Nunca Jamás, uno del que le costaba salir para ir a sus clases matutinas.


La mañana del Lunes siguiente a su ingreso a la escuela, nuevamente comprobó que la magia sirve para algo más que demostrar la superioridad frente al otro. Debajo de la carta de su familia, un perfume conocido y extrañado le devolvió el sentido. Una caja envuelta primorosamente con papeles de colores, estaba ante sus ojos, sin notas ni señales de su destinatario, excepto por el amado cosquilleo que invadió su nariz y lo hizo sonreir.


Guardo todo disimuladamente en su bolso y esperó a la noche para abrirlo, lejos de la mirada curiosa de sus compañeros. Agradeció tener una habitación privada y que nadie lo molestase de noche, cortesía de su discurso acerca de la privacidad que acostumbraba en casa y de cuanto le molestaban las interrupciones antes de dormir. Estaba salvado su Nunca Jamás, gracias a una "hada mdrina" que cada semana le enviaba amor horneado y empaquetado en siete porciones de sueños.


Así pues cada día tenemos a un Draco Malfoy, arrogante estudiante de Slytherin, que vive en sendos encuentros verbales con Potter y compañía, haciendo gala de un desprecio por el resto del mundo que deja satisfecho a su padre, quien está al tanto de sus "logros". Pero que de noche vuelve a ser un niño con sueños perfumados por la más dulce de las vainillas.

Tratos Celestiales



Breve Historia...


Es un regalo para alguien, una amiga... a quien le dije que escribiría una historia así...

...


Hermione Granger decidió caminar esa tarde hasta el árbol más escondido del patio de la madriguera. La tristeza no la dejaba tranquila y quería liberar ese nudo en la garganta que la mantenía sin poder siquiera emitir una palabra. Se sentó a la sombra del que le pareció más apropiado, uno enorme... que le sirviera de refugio para un momento a solas. Un gran abrigo que encontró en el armario de Molly Weasley la mantiene apartada del frio que impera ese invierno, esa estación que cree se instalará en su corazón por más tiempo que el acostumbrado, porque después de esa mañana todo es invierno para ella.


Ruega para que Ron demore en encontrarla, que no la busque hasta que pueda estar más tranquila. No ha querido llorar, por más que fue abrazada y llenada de mimos por su madre, Molly y Ginny. Agradeció los chocolates de Harry y la manta de lana, aquella hechizada para provocar sueños hermoso, que le envió Luna. No ha querido hasta tener un momento de paz y tranquilidad con ella misma. Le suena egoísta, pero quiere sacarse la sensación de quemazón en la garganta antes de ver nuevamente a su esposo, ese dulce pelirrojo que la quiere tanto. Y también la sensación de vacío que la persigue, atormenta, como si nada en el mundo pudiera suplir su pérdida.


La fría brisa hace que meta las manos dentro de los bolsillos del lanudo abrigo pero, cuando quiere acomodar su mano derecha, hay algo que no le permite sentirse cómoda. Es un papel arrugadísimo, que despierta su curiosidad y la distrae de su necesidad de abrigo.


- "Sortilegios Weasley"... - es lo único que alcanza a leer antes de nublársele la vista. Las lágrimas que tanto tiempo dejó reprimidas, ahora surcaban sus mejillas sin impedimento alguno. Era un panfleto de los inicios del negocio, donde aparecían los gemelos mostrando la fachada de la tienda con graciosos movimientos, como si estuvieran presentando una gran obra de arte.


Fred era su gemelo favorito, nunca lo dijo, pero se encariñó con el como si fuese un molestoso, y gracioso, hermano mayor. Era el que le mandaba paquetes de bromas para evitar que fuera una seria, que le prometió que no pasaría más de un mes sin reír, porque sin carcajadas la vida se hacía amarga. ¡Cuánto extrañaba en estos momentos que apareciera! que se presentara ante ella con su maletín lleno de sortilegios y dulces extraños, haciéndola reír hasta que le doliera la barriga. Que la reprendiera por haberse casado con Ron, con el pequeño Ronnie y no se fijara en un hombre de verdad, como él...


¿Podría escucharla ahora? se preguntaba mientras estrujaba ese pedazo de papel entre sollozos. Respiró hondo y miró al cielo, donde sabía que estaba, aunque Snape dijese que era candidato al infierno. Ella sabía que ese mago estaba allá arriba, sobre una nube enviando ideas de nuevas bromas a su gemelo, él que las recibiría a través de sueños disparatados, pero inspiradores.


- Frredd - dijo suavemente, antes se sentirse estúpida de hablar al aire, pero nada perdía con intentarlo - espero que no te rías con la propuesta que tengo para ti. Me debes exactamente 6 años de risas, así que escucha con atención... me lo merezco... promesas son promesas. ¿Podrías fingir ser un ángel? si quieres ponte alas y aureola y luego baila por todo el cielo con ellas puestas, haciendo reír a todos los que habitan las nubes, incluyendo a Sirius... con el que creo que te debes pasar en parrandas... bueno... ese no es el punto. Yo... este... tú debes ya conocer a tu sobrino que se fue a... hacerte compañía - nuevamente sintió que la quemazón en la garganta, aumentado por la sensación de vacío en el vientre - Es muy chiquitito y espero que esté a tu cargo. Me imagino que allá tendrá la figura de un niño más crecido y que... y que podrá jugar libre con sus tíos... y... con otros niños que se conviertan en sus mejores amigos, pero me gustaría que tuviera una persona que lo llenara de historias, de sueños, de bromas, que le diera el amor que yo no puedo enviarle... y quiero que ese seas tú - miró hacia el cielo buscando alguna señal, quizás si esa nube negra se movía un poco, necesitaba una simple señal - Sé que está Remus y que junto con Tonks podrían cuidarlo de lo mejor, pero... quiero que seas ese personaje especial y mágico que alimenta el espíritu... y que mejor que tú... ¡vamos que lo necesito!... Ron y yo lo necesitamos...


No podía seguir hablando así al aire, sin obtener respuesta. Nadie está preparado para que le digan así sin más que el bebé que creías sería el primero, ya no nacería en verano. Que todos los kilos de cartas de felicitaciones ahora tendrían que parar en la basura, que tendría que soportar las caras de lástima, los abrazos por compromiso y que por algún tiempo sería "la pobre Hermione que había perdido una criatura". No podía resistir el ver nuevamente a Ron derrumbarse como aquella mañana, sencillamente era demasiado triste, el ver convertido al hombre de tu vida en un niño pequeño... uno que no creía que sus sueños de clases de Quidditch "a la Weasley" se veían cancelados, hasta nuevo aviso. Aunque le dijeran que pronto vendría un pequeño o una pequeña pelirroja a convertirse en el centro de su vida... lo que sentía en ese momento, sólo si fueran ella podrían entenderlo: era su pena... su rabia... su dolor... su vacío. Cuando se estaba dejando abandonar en el silencio de la tristeza, una idea loca la hizo nuevamente mirar al cielo.


- Fred, no me digas que te estas escondiendo, porque sería capaz de ascender a las nubes a darte un coscorrón - lo reprendió, recordando cuanto se resistía a los favores que ella le pedía, hasta que una sonrisa pícara le indicaba que sólo quería hacerla enojar - no me hagas enojar que no puedo alcanzarte... - no alcanzó a terminar la frase porque vio que en el cielo algo raro pasaba.


Un travieso rayito de luz se hacía paso entre esas nubes grisáceas, como desafiándolas a que lo obstruyeran, a que le cerraran el paso irremediablemente. No pudo evitar sonreír, porque se dio cuenta que sólo podía provenir de una parte. Si hubiera estado acompañado de estallidos y de ranas de chocolate cayendo como lluvia sería más su estilo, pero cree que en el cielo ha tenido que adaptar su parafernalia acostumbrada.


- Es un trato Fred, no me falles... y nada de dulces ni de cuentos raros que lo asusten de noche... y - calló sintiendo que hablaba demás, ya había establecido un trato y no podía exigir nada más - Gracias...


Porque promesas son promesas, incluso en el cielo...

jueves 5 de marzo de 2009

Soy una Rubiópata ¿Y tú?

La amiga maldita pelirroja lo confirmó. Tengo una enfermedad que suelen contraer lectoras de Dramiones... una condicion psiquiatrica, producto de la reaccion efervecente ante los platinados.


Si señoras y señores... SOY UNA RUBIÓPATA...


¿Tratamiento? Ninguno...


¿Uds creen que se me quitará el amor por mi rucius ricus preciosus?


Nahhhh....


¿Alguien más se contagió?


Si Ud. no sabe del por qué de esta enfermedad, nada más mire esta imagen hecha por Frodo Bolson para DeviantArt...


viernes 20 de febrero de 2009

No más Dramiones: Cuando Malfoy vio una imagen de Drarry...

Hace algunas semanas y justo después del capítulo 3 de este fic, Mad Aristocrat me regaló una imagen sacada de la web... ¡como me reí!

Aunque aquí Hermione también le muestra un Drarry por internet, pero a partir de las parejas perfectas para cada uno, el chiste es el mismo: Draquito bonito ve como lo emparejan con Harry Potter... jajaja... sencillamente genial...
¿Uds. se imaginaron algo parecido?


No Más Dramiones! Capítulo 3: "El por qué del Amor, el Odio y otras hierbas entre Hermione y Draco..."


"Draco Malfoy estaba totalmente absorto recordando, tanto así que sólo volvió a la realidad con un pellizco de parte de Granger. Su exposición estaba por comenzar y ella quería que el rubio estuviera totalmente atento para que cooperase en lo que fuese necesario..."
...

Hermione Granger había repasado aproximadamente 30 veces cuales iban a ser los puntos a tratar en este tópico. Se sentía lo suficientemente segura de poder convencer a ese mar de personas que se agolpaban cada vez más en la pantalla. Al parecer cada día pasaban por las páginas de fanfiction más personas de las que creía y eso era definitivamente terrorífico ¿tantas fantaseaban con las historias de ellos dos?

Aunque otras parejas eran también motivo de fics, los dramiones se habían convertido casi en historias de culto. Así lo notó, apenas entendió el sistema de búsqueda de aquella página, la que tantas jaquecas le había causado. No era una tarea fácil convencerlas de que dejaran de escribir, sería necesario un esfuerzo de titanes, tal como si Voldemort hubiera vuelto, actuando por medio de la red para atacar, pero esta vez a su sistema nervioso...

Se concentró como si fuera a dar el examen de su vida, respiró hondo y comenzó a hablar:
- Draco y yo hablaremos en este tópico acerca de los Dramiones. En ellos...

Un fuerte sonido interrumpe sus palabras, algo así como ¿una alarma de incendios?. Draco estuvo a punto de sacar su varita, cuando Hermione con un movimiento de mano se lo impidió y sacó del bolsillo de su túnica un móvil.

- Si me disculpan... Draco, encárgate de darles una idea del tópico - alcanzó a decir, mientras tomaba el teléfono y se alejaba un poco para contestarlo. Para su desgracia, un lugar donde aún podían verla desde la gran pantalla las adictas a los Dramiones y, obviamente, Malfoy -. ¡Mamá, no me grites! ¡Te dije que estaría con Ginny! - la castaña trataba de hablar despacio, pero el enojo y el nerviosismo no estaban cooperando en su esfuerzo -. ¡La Hermana de Ron! ningún hombre heterosexual tiene ese tipo de apodos, tu cabeza ya se está inventando una novela rosa de pasión y engaño, no deberías haberte retirado... ¡anda a trabajar a la consulta!

Draco la miraba divertido y asombrado, ante esta castaña que ni siquiera se arrugaba en mentirle a su madre de esa forma. ¡Quién diría que una integrante del trío dorado pudiese tener esa sangre fría! pensó justo ante darse cuenta que al mirar de reojo la pantalla algo extraño sucedía con las muggles que estaban en cada recuadro... ¿les gustaba que las viera así?... repitió el gesto para estar seguro y comprobó complacido el tipo de reacción... oh sí... era tiempo de jugar un poco mientras la dictadora se dedicaba a jugar a las mentiras piadosas...

- ¡Mamá, que mi marido no va a morir rostizado si lo engaño! ¿De dónde sacaste esa estupidez? Créeme que si fuera así medio mundo mágico estaría ardiendo en llamas... ¡No es una vil excusa! Mamá, por amor a Dios, soy fiel y amo a Ron - la paciencia se había agotado apenas sintió el primer esbozo de sermón, por lo que su voz adquirió una gama de matices dramáticos -. Estás inventando cada cosa y ya das miedo, todo por una estúpida historia que leíste... pero... no... ¿Te compraste otro laptop? ¡Sigues metida en Fanfiction! - la hija había adoptado el papel de la madre que amenazaba con un castigo severo -. ¡Voy a llamar a Papá! te lo buscaste querida ¿Dónde estás? ¡La casa de Tía Susan no es un escondite! ¡Me importa un soberano pepino que sea viejita, sorda y no sepa de internet! ¡Deja de comportarte como una niña jugando al detective privado!, tienes diez minutos para irte a casa y dejar el computador con la tía... no te vas a librar de la furia de papá... vas a ver como me cree a mí... ahora, si me permites, continuaré conversando de algo más agradable con Ginny, a ver si se me pasa algo de la molestia que siento... adiós...

Hermione cortó el teléfono, emitiendo un suspiro de resignación ante semejante progenitora, y al voltearse se vio observada por un rubio que a duras penas contenía la risa.

- ¿Qué? - dijo desafiante la Gryffindor, acomodándose en su sillón nuevamente -. ¿Te divertiste escuchando la conversación?, si quieres puedes presenciar todos los round que tengo con mi madre... yo...

- Creo que desde los tiempos de los mortífagos que no veía desplegar tanta mentira junta. Habrá que ver las agallas para hacer caer hasta a la madre - respondió burlonamente, al tiempo que la miraba intensamente -. Que yo sepa no soy la comadreja pequeña, soy Draco Malfoy - cada sílaba de su nombre fue dicha de manera suave y seductora, definitivamente este hombre sabía que hacía, el pequeño juego que mantuvo mientras la castaña peleaba con su madre iba directo al triunfo.

- Mejor hablemos del tema al que hemos venido aquí... los dramiones... ¡Merlín, que se electrocuta esa niña! ¿Con su propia baba? ¿Estás bien, querida? ¿Necesitas algo? - apenas podía creer que una de las lectoras de FF estaba sufriendo un accidente -. ¿Cómo es que pasa esto? ¡Draco Malfoy, deja de reírte que es serio!
- ¿Sabías que si sonrío así se enloquecen? - el rubio señalaba hacia la gran pantalla que parecía a punto de reventar ante el público que casi la atravesaba -. ¡Oye, tú! no te haré un hijo, no tendría con muggles, lo siento, además soy un hombre casado. ¡Tampoco practicaría a hacer bebés con una! - algo llamó su atención y se paró justo en la esquina derecha de la gran pantalla -. Mi padre está felizmente casado y precisamente no es fan de las muggles, así que no pidas su dirección, es preferible que cuides de tu integridad física y mental, él no es... ¡para ser muggle eres bastante osada! ¿Big Daddy Rules?, ¿así que la cosa también es con mi padre? vaya...

- Mejor dejémonos de hablar sobre como se alimenta tu autoestima y hablemos en serio. Ustedes señoras y señoritas, aunque creo ver a un hombre en la pantalla... oh si... hola... han comenzado a escribir acerca de nosotros en diferentes historias. Nos ponen en amores estilo Romeo y Julieta, en batallas a muerte con el odio por delante... nos asesinamos mutuamente ¡hasta en una lo torturo! ... bueno ese no era tan malo, eh... bueno, la pregunta que nos hemos hecho es ¿por qué si Rowling ni siquiera dio atisbos de una posible relación, Uds. inventaron muchas historias al respecto? ¡Díganme!

He aquí que vino el momento en que Hermione dio volumen a la gran pantalla para conocer qué sucedía con las lectoras, pensando que podría entablar algún tipo de conversación con las dramioneras, pero...

- ¡DRACOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO! ¡MI AMOR! - fue lo único que se pudo escuchar antes que Hermione volviera a silenciar rápidamente la pantalla con un toque de su varita, para evitar caer en la sordera. Diablos que son bravas estas mujeres, pensó mientras componía su cabellera y se acomodaba en su asiento.

- Creo que ya entiendo parte de la idea, pero... ¡cómo van a querer reunirme con mi peor enemigo! Aquel que ni un solo día dejó de decirme sangre sucia. Y por Cirse que debo decirlo, como odié que la Rowling usara ese despreciable mote en el libro... si en mi vida me involucraría con un sujeto como este.

- Granger, gracias a mi secretaria y su eficiente búsqueda de historias acerca de tú y yo - recordó aquellas horas extras, las que prometió pagar generosamente y que culminaron con un obliviate que impidió cualquier tipo de mal uso de la información, y el pago también - me he enterado de lo ingenioso de sus obras, a excepción de algunas como "aquella ridiculez", pero en donde me he visto elevado a una posición privilegiada... nada más y nada menos que el Dios de la oscuridad - Draco se acomodó en su asiento, mientras arreglaba su cabello con la mano, todo para que las "muggles de la gran ventana" dejaran su ego por las nubes.

- Querido Dios de la Oscuridad, ¿es mi idea o sólo leíste historias de nosotros dos? - Hermione contuvo una sonrisa y miró fijamente a Malfoy, hablando más suave y seductoramente -, vaya, que curioso, porque... ¿tú sabes lo que son los Drarrys?

- ¿Dra qué? - preguntó sorprendido, instante aprovechado por Hermione para sacar su varita y usar un hechizo no verbal que hizo que delgadas cuerdas doradas dejaran al blondo inmovilizado en su silla.

- Un truco especial cortesía de esta ex-Gryffindor - Hermione lucía divertida y había adoptado una pose muy coqueta en su silla -. Con todo cariño para ti - agregó mientras le guiñaba un ojo.

- ¡Hey! ¿Para qué me atas pelo de escoba? ¿Qué, acaso los Drarrys son tan rudos, candentes y sucios? Había leído historias bastante subidas de tono entre los dos, pero nunca leí una llamada Drarry... vaya que hay sorpresas en este mundo muggle - Draco sonreía seductor y miraba a Granger pícaramente -. ¿Quieres hacer alguna representación de una escena de un Drarry aquí? ¿No era que trataríamos de que dejaran de escribir?

Hermione Granger quería reír en aquel instante, con todas las fuerzas posibles, hasta caer de su silla. Nunca pensó que la oportunidad de ver caer al rubio era precisamente en ese momento. Cuando lo vio entrar decidido a convencer a estas personas, nunca se le pasó por la cabeza que él no leería todos los tipos de historias que se hacían en Fanfiction. Bueno, era algo predecible puesto que era un hombre de negocios y recurriría a su secretaria para revisar... ¡qué bueno para ella! se iba a divertir mucho. Era tan graciosa la idea de darle a conocer qué eran ese tipo de historias y que placentero sería ver su reacción, pero como conocía los arrebatos de Malfoy, decidió proceder antes de llamar a un team de aurores o algo semejante... mejor prevenir antes que curar.

- Creo que haría falta alguien más para poder representarlo... si quieres podría invitar a esa persona, pero tendría que salir de esta sala... para dar más privacidad. Estas historias créeme que pueden ser rudas, candentes y... muy sucias. Tal como has dicho, pero no precisamente entre tú y yo - se acercó lo justo para murmurar a centímetros de sus labios - son entre tú y... Harry.

- ¿QUÉ? ¿ACASO ESTAN LOCAS? PRIMERO MUERTO ANTES DE SIQUIERA TOCAR A ESE MALDITO MARTIR Y DEFINITIVAMENTE TENDRÍA QUE ESTAR ANTE UN IMPERIUS DEL SEÑOR TENEBROSO PARA PODER HACERLO... ¡ME LAS VAN A PAGAR TODAS JUNTAS! ESTAS RIDÍCULAS CUERDECITAS NO EVITARÁN QUE LES DÉ SU MERECIDO, MUGGLES - el rubio hablaba fuerte, llegando a gritar, mientras saltaba en su silla tratando de alcanzar su varita sin éxito, de manera tan graciosa, puesto que al tratar de hacerlo movía la silla en distintas direcciones-. HAY QUE ESTAR BIEN LOCA PARA ESCRIBIR ESTAS PORQUERÍAS - ya iba a la medalla mágica de salto de silla, con amarraduras mágicas-. ¿SON ADICTAS A ESAS COSA LLAMADA COCOINA? - ya tenía el record de Inglaterra y definitivamente va por el olímpico - ¿O SON PARTE DE UNA DE ESAS REUNIONES EXTRAÑAS LLAMADAS "CERCAS"? ESAS DONDE ALABAN A ÍDOLOS Y LES RINDEN TRIBUTO... NO ME DIGAN QUE TIENEN UNA DEDICADA A MI CULTO...

Hermione ya tenía abdominales de acero con las carcajadas, que inútilmente trató de contener en un principio, ante el arrebato de furia de Malfoy. Si casi se elevaba un metro de tanto dar saltos, a punto de romper un record o romperse todos los huesos ante una posible caída del blondo. Justo cuando ya había olvidado todo tipo de venganza hacia su mayor enemigo, esta le cayó del cielo. Lo que no esperó fue lo que sucedió a continuación... algo demasiado extraño...

- MALDITAS SANGRE SUCIA - siseó Malfoy, cansado... con el cabello revuelto por el esfuerzo y apretando los puños, mientras miraba con furia a la pantalla.En ese momento la pantalla llegó a vibrar ante la reacción de las mujeres... ahora sí parecía que irían a atravesarla y lanzarse en brazos del ex-Slytherin. Ni siquiera los Beatles, aquel grupo muggle sesentero, había causado tal fervor femenino.

- ¿CÓMO DIABLOS PUEDE GUSTARLES QUE LAS LLAMEN ASÍ? - Hermione había recuperado la compostura y estaba sermoneándolas ante semejante escándalo, ante la "ofensa" de Draco - vergüenza debería darles... cómo se denigran ante este esperpento de macho, que más encima no sabe deshacerse de un simple hechizo aprendido en segundo año... habrase visto...

- Definitivamente son parte de una "cerca", y definitivamente soy su Dios - Draco Malfoy las miraba demasiado sorprendido, dejando atrás súbitamente el motivo de su enojo, para sonreír de oreja a oreja ante semejante muestra de amor por él -. Creo que puedo dejarles pasar por este momento el que se inventen cosas de mi con ese imbécil del "debilucho que vivió"... ya van a ver... que tendremos otro momento para eso... pero ahora quiero tratar de entender... ¿tanto les gusto? creo que tienen razón, pero llegan casi a la locura... mis queridas muggles - nuevamente usó al decirlo el modo siseante, quizás para medir la reacción del público, sonriendo complacido al nuevamente verse afectuosamente correspondido por la gran pantalla.

- Pensé que nos tomaríamos más tiempo en este tópico, pero ya ha sido suficiente - Hermione estaba completamente exasperada y quería dar por terminado el bochornoso incidente del "sangre sucia".

- ¿Celosa, Granger? - rió el maniatado macho, pero se contuvo ante la imposibilidad de actuar si la castaña usaba magia, era mejor ser sensato.

- No, querido, no te daré en el gusto, sólo que revelaremos una verdad a través de un nuevo tópico, y creo que será todo un placer para mí presentarlo...

"Lo que la Rowling nunca mencionó: Draco Malfoy, la caída de un Hurón Presumido"

Continuará...

No Más Dramiones!. Capítulo 2: El inicio de un verdadero Dramione...

Draco Malfoy veía como Hermione se aprestaba para comenzar su negociación con los Muggles, observando como había preparado cada tópico a tratar en una serie de tarjetas que había repasado previo a su entrada al set. La veía segura y decidida a terminar de una vez por todas con las historias que se escribiesen de ellos dos, aunque fueran invento de mentes más que pervertidas, era algo que sencillamente esa mujer no iba a aceptar toparse nuevamente en la red.

Ni en sus peores pesadillas pensó en volver a tratar con su más grande enemiga de su estadía en Hogwarts. Hace sólo dos semanas que se veían, a causa de un aparatoso encuentro en su oficina, que lo hizo verse arrastrado a este pandemonium. Tal fue el poder de convencimiento de la castaña que no pudo resistirse a cooperar en uno de los planes más descabellados que se han inventado en el mundo mágico.

Pero ¿cómo habrá comenzado todo?

0000000000000000000000000000000
Hace un mes... en la habitación de una clínica muggle...
- Papá, ¿qué pasó? - Hermione se había aparecido en una calle vecina, absolutamente preocupada por el estado de salud de su madre, quien fue internada durante la mañana-. ¿Dónde está?, ¿qué ha dicho el médico?

- Tu mamá tuvo una crisis de hipertensión y ahora está compensada, gracias a los medicamentos. Le han intentado dar un somnífero para que descanse, pero ha dicho que primero quiere hablar contigo, así que sólo ha consentido en tratar de dormir un poco - Albert Granger mira entristecido a su esposa, que está con los ojos cerrados recostada sobre la cama -. Uff... no ha querido soltar el laptop, imagínate que ha sujetado el trasto ese con el brazo izquierdo para que en el otro le inyectaran, esa mujer es tan tozuda, miles de veces le he dicho que tú saliste a ella en eso.

- Mamá, soy yo, Hermione... dame el portátil para que descanses, después hablaremos - implora la castaña, mientras batalla a dos manos con la fusión brazo-laptop.

De golpe la mujer abre los ojos y se incorpora, agarrando el portátil con ambas manos desesperadamente. Mira hacia todos lados y al darse cuenta de que su hija está a su costado, se dispone a hacer funcionar el laptop sobre su regazo, mientras su cara no deja de evidenciar rastros de tristeza. Gruesas lágrimas se escapan traicioneramente de sus orbes marrones, al tiempo que trata de hablar en medio de los sollozos.

- Hermione, dime que no es verdad... tú eres una mujer casada... ¡dime que fue una estupidez!, ¡acepto hasta que me digas que te hicieron uno de esos hechizos eróticos y que por eso cometiste semejante barbaridad! - dice conteniendo los hipidos -. ¡Si se entera tu esposo, te va a matar! ¡Albert búscale un hotel a la niña, debemos protegerla! o tal vez podemos pedir protección a la policía mágica, pero ¡Noo, Ron es un policía!

- Ron es Auror, mamá, no policía... ¿qué te pasa? - Hermione trató de tomar de la mano a su madre, pero ésta estaba afanada en encender la computadora, sin resultados positivos-, no digas estupideces, deja ese laptop y por favor habla antes que te de nuevamente una subida de presión.

- ¡Necesito prender esta cosa para mostrarte las evidencias de tu adulterio!. ¡Durante años nos has mentido, mala mujer!- vociferó justo antes de que se encendiera la pantalla y se iniciara el sistema operativo -. ¿Cómo no pensaste en que si la JK fue conocida aquí en el mundo no-mágico con la historia de ustedes, fácilmente podrían filtrarse otras cosas, como tu amorío con ese aristócrata?. ¡Si perdiste la virginidad con él, aunque ese bastardo te llamara "sangre sucia"!

- ¡Mamá, pero qué cosas dices! - grita totalmente avergonzada - ¡Tú sabes que fue con Ron y en la Noche de Bodas! - susurra y se gira para abrazar a su padre que tiene los ojos abiertos como platos y que, al parecer, va a caer desplomado por un infarto –. Papacito, siéntate - lo acomoda en un sofá cercano a la cama - ¡Y tú, Mamá, por favor explícame esa mentira de que soy adúltera!. ¡Jamás le he sido infiel a mi marido!, ¡y menos con un idiota que me diga "sangre sucia"!. ¡Espera!... ¿es Malfoy?

- Ahora le dices Malfoy, si hasta le maullabas al oído, indecente! - grita mientras la pellizca en un brazo, haciéndola gritar de dolor -. Te desconozco, eres toda una zorra... ¡mira tu pecado! - mientras le pasa el laptop con una página web abierta, Fanfiction . net.

Los ojos de Hermione se abren desmesuradamente ante la lectura de aquella página. Es parte de una historia llamada "Con Fuego en el Alma" Es una apasionada escena, donde Draco Malfoy la mantiene acorralada en un pasillo y le besa mientras le susurra al oído "eres mi sangre sucia favorita", lo cual la hace enojarse y salir corriendo. En plena carrera es agarrada por un brazo y abrazada hasta la asfixia, para luego ser besada desde el norte hacia el sur de su cuerpo... mientras que Hermione emitía suaves ronroneos que hacían enloquecer al Slytherin.

- ¿Desde el norte? ¡Quien diablos puede tener una mente así de pervertida! - Hermione estaba tan colorada, que pronto empezaría a echar humo como si estuviera hirviendo. Era una historia corta, pero lo suficientemente eficaz para hacer que la castaña entrara en pie de guerra. Ya demasiado había tenido con los dolores de cabeza que les causó al mundo mágico una squib llamada JK Rowling.

Esta mujer escribió los sucesos de la segunda guerra contra Voldemort a modo de novela. Una saga llamada "Harry Potter", con siete libros, de acuerdo a los años en Hogwarts de su amigo. Ella incorporó a los hechos reales (el regreso del que no debe ser nombrado, Potter y sus amigos enfrentándose a los mortifagos) una serie de sucesos anexos y características a cada uno de los implicados, que a veces realmente eran bastante alejados de la realidad. Qué decir del éxito que tuvo cada uno de los libros, todo un fenómeno a nivel del mundo muggle, quienes quedaron maravillados con este mundo en donde se vive con magia... con la carta de Hogwarts... con el castillo... con los planes para derrotar a Voldemort... en fin, con todo.

En cambio, para los magos esto fue un martirio. Se mandó a llamar a la autora y se le pidió que explicase el por qué puso en evidencia al mundo mágico. Resumiendo todo aquel juicio, podremos decir que ella salió airosa porque aproximadamente un sesenta porciento provenía de su invención, dejando en claro que hechizos, pociones y algunos nombres fueron modificados para evitar más problemas que el haber escrito la novela desde un hecho verídico. Durante mucho tiempo Hermione se sintió observada en las calles de la Inglaterra Muggle, especialmente cuando visitaba a sus padres o iba de paseo con su familia. Desde Voldemort nunca pudo desprenderse de su alarma permanente, por lo que fue aún más cuidadosa que antes, casi rozando lo maniaco. Ya varias peleas le ha costado con su pelirrojo, a quien ama con todo su corazón... desde que era una pequeña niña con el cabello alborotado, quien le ha dicho que viva tranquila y que se despreocupe de una mujer que aprovechó su oportunidad, que ahora es inmensamente millonaria y ha dejado de escribir sobre ellos.

Pero las verdaderas consecuencias del "Caso Rowling" para Hermione se llamaban Fanfiction. Luego de que pudo contener las ganas de romper el laptop en miles de pedacitos, decidió serenarse para poder conversar con su atribulada madre y su confundido padre. Era tan vergonzoso como el día, a los siete años, en que se le ocurrió preguntar acerca de cómo venían los niños al mundo, sólo que en este caso fue ella la que tartamudeaba ante las preguntas de sus padres y se abanicaba con las manos ante el calor que encendía sus mejillas. Al principio sólo se escuchaban los gritos de su madre, a quien le costaba creer que ella no había vivido ese tórrido romance que, según la historia, se extendía hasta estos días. Poco a poco y con argumentos dignos de una defensa ante la pena de muerte, la pobre castaña terminó por convencerlos de la falsedad de esa y otras historias que se estuviesen escribiendo de ella. Juró que cualquier cosa que sucediese en su vida les sería contada de inmediato, aunque tuviera que enviar una lechuza permanentemente con tal de verlos tranquilos.

- Hija mía, no te metas en problemas. Tienes una familia preciosa y yo he aprendido a querer a ese policía marido tuyo. Será un troglodita, pero te ama y eso es importante, no eches a perder tu vida por un simple desliz - le decía su madre conteniendo las lágrimas y esforzándose por no gritarle -. Debes ser una buena esposa y honrar a tu marido. Esas escenas aún pasan por mi cabeza y me aterran. ¡Te advierto que si haces algo estúpido, como que mi apellido es Granger... voy donde estés y te siento en mis rodillas a darte unas buenas palmadas! ¡Si te portas como una cría, como tal te castigaré! - gritó al fin.

- Mamá... es la decimocuarta vez que te explico que no es necesario que me adviertas, maldigas o expreses tu necesidad de vigilarme ante las "tentaciones de la carne" y que ese rubio no me tocará un pelo sin antes recibir una buena descarga de imperdonables. ¿Te sientes mejor con lo que te acabo de decir?

- Albert, ven... necesito que hablemos algo - solicita a su marido, mientras hace un ademán a Hermione para que saliera de la habitación – Hermione, te vas afuera porque...

- ¡Mamá!, no me voy a mover de aquí - no podía creer que aún la trataran como una cría -. Si van a discutir sobre mi bienestar, que mejor que conmigo. Me resulta tonto que por esta estupidez hagan casi consejo de guerra. Confíen en mí... eso es lo que pido.

Albert Granger se había mantenido al margen de la conversación, primero porque con suerte había podido respirar correctamente después de leer aquellas barbaridades y segundo, porque su mujer parecía hablar a la velocidad de la luz sin siquiera dejarle espacio para poder pronunciarse al respecto. Adora a su hija y confía a ojos cerrados que esas historias son parte de la mente trastornada de alguien, no de su pequeña Hermy.

- Emily, deja a la niña en paz y que siga con su vida - el tono no admitía réplica -. No tenemos por qué hacer que nuestra hija se culpe de cosas que no ha hecho ni hará. Cálmate que no quiero que te infartes por una estupidez, ya suficiente he tenido con el viaje para acá por tu hipertensión. Hablaremos en unos días, específicamente para evitar futuros problemas ¿entendieron ambas?
- Querido... - susurró apenas, mirando suplicante a su marido

- Sí, papi - Hermione se acercó a su padre tomando sus cosas y encaminándose a la salida -. debo volver a la oficina, ¿me dejas en la puerta?

- Hermione, claro que te acompaño a la salida... ve a trabajar tranquila, que yo cuidaré de tu madre - Tomó a su hija de la mano, encaminándola hacia la recepción de la clínica. Justo en el momento de darle un beso de despedida, la abrazó con todas sus fuerzas y la mimó como si fuera una niña pequeña - Hija, no te preocupes, que tu madre es un poco alterada y exagerada, esperemos que no le dure el escándalo más de dos meses. Necesito que me hagas un favor y a la vez te hagas uno a ti misma. Necesito una de esas pociones para que duerma como un bebé y sin pesadillas, específicamente aquellas donde te ve en situaciones subidas de temperatura.

- ¡Papá, no seas cruel con mamá! - lo reprende, pero inmediatamente una imagen mental de su madre gritando barbaridades y golpeando en aire, mientras duerme, la sobresalta -, creo que podemos hacer algo al respecto, pero previa consulta a un medimago. Ah... lo olvidaba, podrías prestarme la laptop unos días, así ella descansa y yo veo algunas cosas.

- Lo que quieras, amor. ¡Ahora a trabajar! - le da una palmadita en el brazo y le abre la puerta. La sigue con la mirada hasta que se pierde en una calle vecina.

- "Hoy será un día muuy largo, así que espero que llegue con la poción pronto... no quiero pasar noches en vela con las locuras Emily" - pensó cuando tomó asiento al lado de su mujer, que ya amenazaba nuevamente con volver al tema aquel. Hermione ha sacado lo obsesiva de su madre, definitivamente...

Desde ese día...
Hermione investiga Fanfiction. Durante sus horas libres y escondida en su oficina revisa, en la laptop de su madre, la página que tantos dolores de cabeza le ha dado. Ha puesto un hechizo silenciador y sellador para evitar ser molestada y que se escuchen sus reacciones ante cada historia leída. Algunas veces le grita a la pantalla como si se le fuera el alma en ello, mientras que en otras ha contenido las lágrimas de emoción y tristeza. Luego de tantas lectura puede afirmar que la situación es más complicada de lo que parece. Ella y Malfoy son una de las parejas favoritas del "fandom" de Harry Potter, a partir de la laaarga lista que tiene ante sus ojos. Se ha dedicado a clasificarlas a medida que lee, ya que ha decidido crear un plan para evitar que se sigan escribiendo. No ha de permitir que fantaseen con ella y su enemigo mortal, ese hurón desabrido con quien jamás tendría algo, porque primero se lanza un avada antes de cometer semejante locura.

Su plan contempla diversas acciones. Una de ellas es comunicarse con los escritores, porque ha elaborado una presentación con las razones para que se detenga la masificación de aquello que llaman "Dramiones". Lo que aún no está claro es cómo convocar a tanta gente, mayoritariamente mujeres. La respuesta le viene a la mente en medio de una reunión: "Draco Malfoy". Digamos que siente que como parte de la estrategia es necesario un "señuelo" y que mejor que él galancete de medio pelo para ello. El trabajo en la orden la volvió una experta en estrategia y aprovecharía todos aquellos recursos para cumplir su objetivo. Malfoy cooperaría por las buenas o por las malas...

Hace dos semanas... en las oficinas de un Hurón Aristócrata...

- Señor Malfoy, lo solicita la Señora Hermione Granger - Weasley. Solicita una entrevista con Usted, Señor. De verdad parece importante porque viene con un maletín y una serie de pergaminos en la mano, ¿la hago pasar? - La voz de la secretaria parecía dudosa, como si la recién llegada significara problemas con sólo decir que estaba fuera del despacho.

Hace dos días Draco Malfoy había recibido una lechuza de Hermione, donde se anunciaba su visita para ese día en la mañana. No solicitaba una audiencia, la imponía. En un principio decidió mandarla al diablo, pero cambió de opinión debido a su trabajo en el Departamento de Aplicación de la ley Mágica, evitando mayores problemas. Le envió su respuesta e inmediatamente gestionó reuniones de urgencia con sus asesores, para hacer una revisión de que sus negocios sin contratiempos de tipo legal. Cuando tuvo las respuestas ante todas las posibles preguntas que le hiciese la castaña en la cita, se sintió completamente seguro de sus acciones y esperó aquel encuentro.

- Pero claro, hágala pasar - Se arregló el cabello y se acomodó en su sillón.

Si bien había tenido ocasión de verse varias veces luego de la batalla de Hogwarts, esta fue totalmente diferente. Vistiendo una elegante túnica, con las manos ocupadas por pergaminos que apenas sobresalían de un tosco maletín y un extraño brillo en la mirada, la vio entrar a su despacho. "Mierda... olvidé que en la casa de campo tenemos aún un elfo sin liberar, pero es él quien no ha querido... algo podré hacer si me lo menciona" fue lo que pensó apenas reconoció esa mirada como aquella que tenía en sus tiempos del P.E.D.D.O. Esa mujer era implacable, se había convertido en un personaje destacado en el Ministerio. Definitivamente cumplía sus funciones con una entrega y un coraje únicos, pero eso no se lo reconocería ni aunque estuviese bajo Veritaserum. Una cosa era que la mujer hiciera bien su trabajo y otra muy distinta el que tuviera que decirlo en voz alta.

- Buenos días, Malfoy, vengo para que hablemos una situación que nos compete a ambos, no es de trabajo - dijo mientras se sentaba en un sillón frente a él y ordenaba en el escritorio los pergaminos que llevaba en su maletín -. Esto es algo que ha venido sucediendo hace tiempo en el mundo muggle y que definitivamente está fuera de toda lógica. Es necesario de que te enteres y trabajemos juntos para solucionarlo.

- ¿Acaso otro complot, Granger? ¿Ahora que Potter está casado y ocupado en otros menesteres, quieres trabajar conmigo? ¿Un dúo dorado, quizás?

- Cállate y mira esto... - fue lo último que se pudo escuchar antes de aplicar un tipo distinto de hechizo silenciador, que formó una especie de burbuja.

La castaña por lo que se podía observar, había tomado la palabra. Le acercó una serie de pergaminos debidamente ordenados y marcados. Cuando terminó esos y vio como Malfoy hacía intentos para deshacer el encantamiento silenciador e irse, le dio un pergamino en particular el cual venia en letras más grandes y destacado varias veces. Desde ese instante se vio como un rubio, ansioso por salir, se convirtió en un verdadero huracán. Releía y releía aquel trozo de papel, mientras lo estrujaba furioso, como si quisiese memorizarlo y luego destruirlo. Hermione hábilmente pudo quitárselo de las manos y con un movimiento de varita desaparecerlo. Él se giró hacia el paisaje de la ventana que estaba a su espalda, mientras trataba de respirar y tranquilizarse, pero sin resultado. La ex-Gryffindor en ese momento no pudo evitar sonreír ante los resultados de su estrategia para concretizar el plan... tenía al hurón de su lado, así que todo iría viento en popa.

0000000000000000000000000000000

Draco Malfoy estaba totalmente absorto recordando, que sólo volvió a la realidad con un pellizco de parte de Granger. Su exposición estaba por comenzar y ella quería que el rubio estuviera totalmente atento para que cooperase en lo que fuese necesario.

Continuará...
 
Hiperventilaciones Fickeras.... Design by Exotic Mommie. Illustraion By DaPino